lunes, 23 de julio de 2018

El gran capital










No fue Eva quien nos expulso del paraíso.
La verdadera fruta prohibida estaba revestida de cobre y plata.
Se encontraba colocada en un lugar estratégico, llamando nuestra atención con sus colores brillantes y vistosos que nos prometían un infierno decadente vestido de tonos atractivos y agradables, capaces de adormecer nuestras pupilas.
El dinero ensucio nuestras manos y pudrió nuestras almas, apartándonos para siempre del verdadero punto de partida.
Por dinero se invento la guerra, el hambre y el sufrimiento.
Se dio forma a la miseria y a la desdicha.
Por un par de monedas se daña y se mata, se cubre la humanidad de codicia y espanto.
Los lazos de sangre se vuelven inservibles y se tornan en desconocidos amantes y amigos.
Muchos niños no conocerán a sus madres por dinero. Muchos padres no verán crecer a sus hijos y se convertirán en sombras recortadas que reposan a la espalda de los arboles por no poseer más capital que el de la insatisfacción y la deuda.
Y es que el dinero tiene algo adictivo sin lo que no sabemos o no podemos vivir.
Cuanto mas tienes, mas quieres.
Cuanto mas posees, menos conciencia tienes de lo que realmente necesitas.
Las posesiones materiales nos hacen ruines y miserables.
Insensibles ante la belleza intangible que nos rodea.
Creimos ingenuamente que podríamos heredar el mundo gracias a los miles de segundos, minutos y horas de los que disponiamos.
Esos que tenían como propósito embellecer la realidad que nos rodea.
Pero el dinero lo destrozo todo. Nos destrozo a todos.
La zona en la que nacemos y los condicionantes sociales y económicos que nos rodean pueden ser cuna o sepultura.
Nos reconocen por nuestro capital, nos salvan o nos condenan por su peso y su talante.
Pero en nuestro interior coexisten otros elementos en los que nadie repara.
No estamos hechos de carne y de huesos.
Estamos hechos de tiempo.
Y cuando nos marchemos será lo único que nos quede, lo único que dejemos, lo único que realmente fue nuestro.
Somos tiempo que se va caducando minuto a minuto.
Y nos lo están robando desde el mismo momento en que decidimos venderlo al mejor postor en pos de la supervivencia.
Estan menospreciando cada uno de los segundos que nos queda.
Aquí.
En este mundo.
En ese paraíso que un dia pisaron nuestros pies cuando para ser felices nos bastaba solo con la tierra mojada sobre nuestros pulgares, el olor de la hierba impregnando nuestra nariz y el cielo abierto bañando nuestros ojos con su mar azul.
Teníamos el paraíso al alcance de la mano.
Salvajes, ignorantes y felices.
Con el corazón jugando a la comba con las emociones más triviales y la vida como eterna caricia que nos sometía a un sueño vulgar y cálido.
Pero aprendimos a buscar nuestra selva en el asfalto y a caminar erguidos y sumisos, olvidando quienes éramos.
Fueron otros los que definieron nuestra valía con cifras y porcentajes.
Compraron nuestro tiempo y lo pusieron a su disposición.
No sabían que ese tiempo no era solo tiempo.
Que constituía nuestra única posesión incapaz de volver a ser sustituida.
Algo que cuando se ofrece, nunca se vuelve a recuperar.
Y es que cuando le pones precio al tiempo de otras personas les estás diciendo que no tienen nada, que no son nada.
Les estas robando toda su vida.
Como si una existencia fuera una cosa que se pudiera definir o comprar por medio de un número.
No. Nuestras vidas no tienen precio. Al menos, no el precio que ellos quieren pensar.
Sin embargo, los que disponen de los medios y el poder nos convierten en otra posesión más sin ningún valor real.
Y poco a poco hasta a nosotros mismos se nos va olvidando su verdadero significado.



miércoles, 27 de diciembre de 2017

Elegir no conformarse

Cuando la rabia de mis fieras se haya dormido vendrán nuevos sonidos de tambores de guerra y nuevas sintonias que valga la pena bailar.
Porque el truco esta en eso.
En saber bailar con todos tus demonios y seguir dominando la capacidad de aprender nuevos pasos sin temor a equivocarte.


Si cometemos errores es porque estamos vivos.
Si tropezamos es porque estamos vivos.
Si duele es porque estamos vivos.


La felicidad es el ultimo escalón de un camino en el que te conformas con lo que tienes porque has perdido la posibilidad de generar sueños y propósitos nuevos.

La felicidad , la verdadera consiste en no conformarse.


En seguir sacandole la lengua al destino, en rebelarse ante sus trucos anticuados.


La felicidad somos nosotros plantando cara al paso de los años, celebrando cada perdida, sonriendo ante la desgracia, eligiendo equivocarnos de nuevo.

martes, 26 de septiembre de 2017

Tatuajes permanentes...






No se cuando mi piel se convirtió en la corteza de un árbol donde dejan firmas, iniciales y poemas de amor los extraños.

Donde algunos buscan encontrarse y otros perderse para siempre.

No se cuando me hice tan resistente como la madera o si ha sido la tierra lo que ha convertido mis movimientos en algo inmutable que echa raíces para expandirse mas allá de este suelo que pisamos con desdén.

Pero tengo mis propias marcas. De nacimiento y de muerte. Todos los golpes que la vida me ha asestado con la sonrisa de la brutalidad y la indiferencia de lo cotidiano. Todas esas veces donde levantarse tras la caída se convirtió en palabra que desembocaba de forma irremediable en poesía.

Sea como sea me encanta encontrar esas marcas invisibles en los demás. Llamaradas de espanto o de esperanza. Signos permanentes de una mente que lucha contra la corriente demoledora del día a día.

Me gustan los tatuajes que están debajo de la piel. Los que esconden lo aparente de lo predecible.
Aquellos donde se leen las heridas y los golpes que maquillamos de los extraños con recelo bajo una capa simulada de vida.
Esos que estan hechos de la tinta de la saliva, el sudor y las lagrimas.

Me gustan los tatuajes que están cosidos a la columna vertebral de las personas y los impulsan a lanzarse al vació o retroceder varios metros ante una caricia.


Me gustan los que todavía hacen que las manos de los demás sean ese diccionario que encuentra la definición a una palabra que no creían que existiera  y que los define.


Porque siempre fui parte de esa melodía que no necesitaba mas acompañamiento que una respiración que se alza desafiante ante lo injusto de una humanidad dormida.



Y es que mi piel no es mas que ese glosario donde están ordenadas alfabéticamente cien maneras de plantarle cara al que prefiere la promesa de la huida al florecer de un sentimiento que nunca se marchita.

martes, 8 de agosto de 2017

Maravillas y miserias del siglo XXI

Nos escondemos detrás del anonimato de una pantalla oscura que busca ensalzar todas nuestras virtudes y desligarnos para siempre de la sombra de nuestros defectos.
Sentimos menos. Creemos que vivimos mas, que sabemos mas, que tenemos el conocimiento a nuestra disposición.
Nos movemos a golpe de click.
Nos enamoramos de una foto retocada y despreciamos un estado compartido que intenta nacer de una emoción marchita.
Creemos conocer lo desconocido a través de la apariencia falsa de algo que solo es el envoltorio de una historia por contar.
Se nos ha olvidado perdernos en las letras de los libros, buscar silabas que den valor a nuestros sueños. Saborear la verdadera poesía que nos rodea.
Esa para la que no te preparan en la escuela ni en las multinacionales.
Esta es la era de la información. Pero seguimos estando solos y desamparados.
Esperando encontrar un interruptor en esta habitación a oscuras que puede ser la realidad.
Recuerdo aquella época en la que pasabas meses esperando a que alguien te escribiera una carta.
El tacto del papel resbalando sobre los dedos. La incertidumbre de saber el secreto que estaría escondido dentro.
Habia tanta felicidad y tanta tristeza en  el interior de aquellos sobres. Enviados desde una parte del mundo a otra, esperando unir a dos personas dispares que se habían cruzado un día casi por casualidad.
Antes las letras nos unían, eran un puente que nos hacia estar mas cerca.
Nacían del papel y la tinta en su mas pura esencia.
Derribaban todas las barreras que nos separaban sin remedio.
Ahora la letra se ha convertido en tecnología. Se ha transformado en una maquina brutal e inteligente que nos arruina.
Que procesa todas las emociones y las vuelve algo vació y artificial.
Esta es la era de la información. Pero sabe a soledad y a decrepitud. Huele a miseria y a podredumbre.



Sin embargo sigo siendo una de esas personas que sienten que es necesario enviar un mensaje encriptado en una botella y lanzarlo al mar esperando que algún incauto lo encuentre y descubra el verdadero secreto de tu existencia.



Un par de silabas nada mas que sean un retrato en sepia de tu desnudez. Que muestren al monstruo y al humano que habitan dentro de ti.



Y quien sabe. Quizá ese sea el único modo verdadero de comunicarse.


Regalarle tus secretos a los extraños que no hayan sucumbido bajo esta maquina de acero brutal y despiadada que se llama siglo XXI.



Esa maquina que nos envasa, nos manipula, nos procesa y nos vende al mejor postor.




Esa que al final solo deja que conservemos un par de trazas verdaderas de todo lo que eramos.



Como si fuéramos meros productos desechables con instrucciones plegadas en el borde de los labios.


lunes, 7 de agosto de 2017

En este reino mando yo

He violado todas las normas de la vida.
Nunca he aceptado sus brutales leyes.
Nunca me he guiado por su moral, su logica y su racionalidad.
Siempre he vivido a contracorriente.
He sido un cometa que ha despegado antes de tiempo. Que ha vivido, amado, odiado y muerto antes de tiempo y al que luego le ha tocado volver a la tierra y encontrársela vacía.
He visto lo que se esconde detrás de la superficie de la realidad, lo que queda cuando ya no queda nada.
Y no se si me ha hecho mas fuerte o mas sabia.
Pero ahora soy yo quien pone las reglas. Ahora en este extraño juego soy yo quien manda.
Yo decido como vivir y como morir.
Nunca me adaptare a la ferrea rigidez que imponen los calendarios.
Tengo el verano y el invierno como dos hemisferios latiendo al mismo son que mi corazon.
Y es un latir desbocado, rebelde y insumiso que solo entiendo yo.
Deja sordo a cualquiera que no sepa entonar su cancion.


Y es que al final me ha tocado perder la partida jugando contra mis vicios.

Tantas noches y tantos dias buscando un sonido que se asemejara un poco a lo que oigo cuando cierro los ojos y finjo que respiro.


Pero no.


En esta batalla sin tregua me he ganado a mi misma.


A veces da igual que nadie entienda el secreto, el extraño mecanismo de lo absurdo con el que se nutre la vida.



Soy feliz, porque vestirme con mil pieles me ha hecho encontrar mi propia textura.



Le he vencido a la vida.



Que siempre decía que no, que era ella la que gobernaba mis días.


Reina déspota de una tierra que desde el principio no le pertenecía.

sábado, 8 de abril de 2017

Lo que nunca dijimos




Nunca me han gustado las series de adolescentes, siempre he creído que pecan de los mismos errores y que han sido concebidas para vendernos unos estereotipos absurdos que siempre son los mismos  y que en el fondo solo nos causan un daño terrible.
Empece a ver ''13 reasons why'' repitiéndome sin parar esa idea en mi cabeza. La verdad es que no me esperaba encontrarme con una serie fantástica y adictiva que es bastante digna, admirable y sobre todo necesaria.
Podría hablar de la multitud de temas que se tratan y que conviene tanto mostrar en este mundo en el que vivimos, que parece querer dejar siempre a la sombra algunas cosas.
Temas como el bullying, el machismo,la cultura de la violación,la inseguridad, la necesidad de ser aceptados. Temas que no se miran de una manera lejana sino que son examinados con lupa y mostrados tal cual; en carne viva.
La historia de Hanna y Clay es tan real como la de cualquiera de sus compañeros de instituto.
Cruzando la difícil frontera que separa la adolescencia del mundo adulto. Ese rincón de confort que se debe abandonar queramos o no para caer de imprevisto en un mundo brutal y cruel cuyas normas aun no conocemos y con las que debemos de lidiar.
Se habla sobre el impacto que tienen nuestros actos, sobre la necesidad de aceptar sus consecuencias. Sobre lo importante que es todo lo que decimos y  hacemos pero sobre todo analiza lo cruciales que son todas esas palabras que nunca decimos, todos esos actos que nunca nos atrevemos a realizar. Esos que se nos quedan enquistados en el alma para siempre y que sabemos que de haber sido usados en un momento dado habrían marcado la diferencia.
Porque nuestras palabras aunque no lo creamos pueden salvar a otros o hundirlos para siempre.
Pueden ser un salvavidas.
Tal vez hacer a alguien sentirse menos solo, ayudarlo a combatir el dolor, a luchar contra la verdad o simplemente servir como soporte para sus lagrimas.
Porque en realidad de lo que va esta serie es de eso: de lo irreversible.
De todo lo que ya no podemos hacer, de todo lo que no hicimos en el momento acertado .
Por que se ha perdido para siempre en ese túnel de posibilidades infinitas que el tiempo devora y que ya solo existen en nuestra mente. Porque esa persona a la que amamos u odiamos ahora solo sera un recuerdo con el que tendremos que lidiar para siempre.
Una parte de nosotros que nos perseguirá sin cesar.
Y lo cierto es que todos querríamos salvar a Hanna, hacerle ver que en la vida hay cosas increíbles por las que merece la pena luchar.
Pero no podemos porque desde el primer capitulo sabemos que esta muerta.
Y como Clay tambien la hemos idealizado, pensando que era mas fuerte de lo que realmente podía ser. Creyendo que podría hacer frente a cualquier obstáculo que se impusiera en su camino. Subestimandola. Teniendo la falsa sensacion de que ella podía acabar con todo lo horrible y desagradable que hay en el mundo.
Sin ser conscientes de que en realidad solo es otra persona mas, tan vulnerable como todas. Tan fácil de herir como todos. Alguien que no va a acabar con toda la miseria que la vida puede ofrecer.
Una persona tambien dominada por sus miedos y sus pasiones, capaz de guardar silencio o de dotar a su voz de una fuerza extraordinaria. Tan frágil y fuerte como puede ser cualquiera. Tan expuesta como todos.
Y es que al final Clay acaba comprendiendo que no conocía a Hanna, ni el ni nadie. Y tal vez por eso cuando se suicido le dejo todos aquellos cassetes. Porque aunque el no merecía estar en la lista, era alguien al que apreciaba y merecía conocer la verdad. Su verdad.

Porque cuando nos vamos eso es lo único que queda de nosotros. Y el mundo sigue avanzando , tan indiferente como siempre. Sin mostrar el menor cambio.
Pero justamente son las cintas de Hanna las que hacen a ese mundo perfecto de instituto tambalearse y sacar a la luz los esqueletos que cada uno se habia esforzado por esconder.


No voy a mentir, esta serie te puede llegar a doler. Esta contraindicada, dice demasiadas verdades para las que siempre se esta poco preparado.


Y al final como Clay nos quedamos destrozados. Sabiendo que no se trata de un mal sueño o una pesadilla, que ya no es posible cambiar nada. Que el paso del tiempo es irremediable. Que lo que nos ocurre a veces es irreversible.


Y debemos aprender a seguir adelante y vivir con ello. Sabiendo que cada palabra y cada silencio pueden ser cruciales en la vida del otro.





sábado, 25 de marzo de 2017

Demolición.

Hacerse fuerte.
Luchar contra la corriente.
Resurgir de las cenizas. Coserse los rotos.
Echar sobre los restos de sangre sal y tequila.
Lamerse las cicatrices hasta que la sangre sepa de nuevo a vida.



Dejar de respirar solo por la euforia de llenar tus pulmones de aire nuevo.



Llenarse a fuerza de quedarse vacía.


Confiar en que el sol que tienes en el pecho se apague de cuando en cuando para brillar con mas fuerza cada día.



Elevar el dolor a la categoría de arte. Hacer de la herida un elixir que te haga mas resistente a los golpes y puñaladas que nos concede el destino y su desidia.


Tragarse las lagrimas.


Ser de acero. Revestirse. No dejar que nadie se alimente de la carne podrida.



Hay demasiadas moscas que están deseando saciarse con tu muerte. Encontrar alimento en tus heridas.




Y aunque vuelen no llegaran muy alto.



Tienen demasiada carroña cosida a las entrañas. Demasiada fuerza cosechada de la tristeza y el dolor ajeno.



Llevan las alas cargadas de ira.





viernes, 24 de febrero de 2017

Paterson




La poesía es esa caja de cerillas con rótulos de neón que nos saluda cada mañana de manera indiferente.
Una niña desconocida que espera sigilosamente atrapar palabras de la nada y plasmarlas en un pequeño cuaderno infantil.
La poesía se esconde detrás de los rostros anónimos con los que te cruzas en el autobús, en ese banco en el parque que nos esboza una cascada donde podrían fluir sin limite todas nuestras lagrimas. Ese rincón secreto del mundo donde podemos alejarnos del caos diario y encontrar un poco de armonía y paz.
La poesía son los brazos que te acompañan cada noche al cerrar los ojos envolviéndote en un sopor de otro mundo.
Poesía son los momentos cotidianos que intentamos en vano hacer eternos. Todo en lo que creemos, sobre lo que escribimos.


Pero sobre todo aquello que nunca redactamos.


Porque esas simples letras son todo lo que somos.



Una luz que intenta alumbrarnos en mitad de la oscuridad de la noche.


Todo un sinfín de posibilidades.


No todo el mundo puede hacer poesía y reciclar lo vulgar y mundano para convertirlo en algo artístico.




No todos podemos ser poetas, poetas verdaderos de esos que encuentran belleza entre la suciedad y la monotonía.


No todos tenemos el poder de transformar la realidad con el arma de las palabras pero lo que no podemos negar es que vivimos rodeados de poesía.




Solo hay que respirar un poco y mirar a tu alrededor.



Siempre lo he sabido pero hoy Jim Jarmusch me lo ha recordado con esta maravillosa película.



Y viéndola me he sentido un poco menos rara, un poco menos diferente.



domingo, 29 de enero de 2017

La chica que quería ser una cancion de blues.



Solía hablar poco y cuando lo hacia empleaba aquel tono de voz fuerte y quebrado, frágil y resistente. Parecía como si dos personas vivieran en aquel cuerpo menudo y diminuto.
Llevaba años sentándose en aquella esquina en aquel pub anticuado de la calle 13 donde solo acudían pervertidos a masturbarse viendo cintas snuff en la sala del reservado.
Habia vivido grandes días allí, cuando era un sitio donde valía la pena desperdiciar horas enteras.
Aquel edificio destartalado sabia mas de ella que ninguna de las personas que conocía. La habia interrogado hasta que no le quedo mas remedio que confesar todos sus miedos y debilidades, cada pequeño y insustancial detalle de su vida.
Siempre solía pedirse la misma bebida y quedarse contemplando la entrada con la mirada perdida.
Le gustaba imaginar la vida de las personas que entraban en aquel pub. Que tipos de secretos esconderían, donde vivirían, que cosas les aterrarían y cual seria la pasión que los conmovía. Quienes serian realmente.
Porque aquel pub tenia algo que era imposible encontrar en cualquier otro lugar del mundo.
La gente parecía ser quien quería ser.
No quienes otros esperaban que fueran, no quienes ellos mismos creían que eran.
Tan solo eran esa imagen que te encuentras en el espejo mirándote anonada después de una noche de resaca de Bourbon.
Aquel sitio hacia que los instintos mas bajos resucitaran, que los buenos propósitos se desperdiciaran y que la piedad mas anticuada encontrara un sitio donde brillar con luz propia.
Todos los ángeles y los pecadores de aquella ciudad se reunían bajo el mismo techo para demostrar que tras sus cuerpos arrugados y hastiados, las expectativas ajenas aun no los habían matado.
Estaban vivos y respiraban bajo aquellas mascaras y disfraces que la vida les habia regalado de forma gratuita.

Un día un hombre se le habia acercado y le habia preguntado que si hubiera podido venir al mundo siendo un genero musical cual habría escogido.


Ella le habia mirado fijamente y le habia dicho que le habría encantado ser una cancion de blues.


No volvieron a hablar durante gran parte de la noche pero continuo mirándola expectante.
Tal vez estaba esperando alguna explicación, tal vez no.

En aquel lugar nunca se llegaba a saber nada a ciencia cierta.

El hombre la habia tomado de la mano y le habia dicho que era la puta mas triste que habia conocido en toda su vida.



Ella le sonrió y le dijo que cuando te has quemado con el fuego del infierno pocas cosas te pueden dejar cicatriz.


Después de ese día nunca volvió a verlo pero siempre se acordaba de el cuando escuchaba una cancion de blues.

miércoles, 4 de enero de 2017

Esa cosa extraña llamada felicidad.






Le hicieron la autopsia a su sonrisa y les pareció increíble descubrir que habia sido causa natural.
Que el ya no vivía entre esos labios provocando la mueca o la carcajada.
Le hicieron la autopsia a su sonrisa y determinaron que toda esa felicidad la habia tenido siempre dentro.
Que formaba parte de ella. Existía en su interior y se podía activar con cualquier cambio de dirección.
Habia echado raíces en sus hemisferios aun antes de conocerlo.

Y es que la felicidad es esa cosa extraña que nos mira desde lejos y nos ridiculiza pero que a veces nos da una tregua y nos dice que nosotros tambien tenemos derecho a formar parte de ella. Que podemos atesorar una alegría fiera, indomable y sincera.


Una que sea solo nuestra.

martes, 27 de diciembre de 2016

Esos bastardos.

Cada mañana me despierto deseando que a mi corazón le salgan alas y huya volando por la ventana.
Y de paso se lleve con el a sus amigas la empatia y la conciencia.
Cada mañana deseo que se marchen esos malditos instrusos que me hacen diluviar cuando ni yo misma he visto aviso de tormenta.
Pero no se van.
No me abandonan los desgraciados.
Siguen atormentandome con su existencia.
Haciéndome perseguir constantemente algo que se que no existe.
Algo que en este mundo tan terriblemente humano no tiene ya sitio ni presencia.


sábado, 12 de noviembre de 2016

Bucle






No me hubiera importado vivir para siempre en el mismo día contigo.
Sacrificar la eternidad por la inmediatez del momento.
Repetir hasta la extenuación  aquel día hace muchos meses cuando nos conocimos.
El día en que gritamos juntos por primera vez.
Donde la valentía nos unió de forma irreversible haciendo el mundo  un poco mas bonito.
No me hubiera importado quedarme a vivir para siempre en ese bucle temporal.
Me hubiera dado igual si tu hubieras querido.
Si te hubieras aferrado a mi con fuerza.
Si me hubieras demostrado que valía la pena que nuestras voces rompieran juntas el silencio.


Pero mi voz para ti nunca emitió ningún sonido.Para ti mi voz fue solo un murmullo.


El tiempo me ha demostrado que no volverás a agarrarme la mano con ímpetu de nuevo, que a pesar de saber lo difícil que es para mi lidiar contra este viento que a veces me deja sin habla no estarás tras esta niebla contra la que lucho.




Llevo meses luchando por extirparte de mi vida.
Te he arrancado de cada rincón, de cada espacio.


Pero de algún modo, de forma irremediable por mucho que te aleje me invocas.
Te empujo hacia el vació y te encuentro en los lugares menos pensados.
Te abres paso entre las barreras.
Diluyes lo que es solido y permanente.
Lo que construyo con mucha fuerza de voluntad y grandes dosis de auto control.

Vuelves de entre los muertos, pero no para mostrarme que sigo siendo alguien importante en tu vida.
Tan solo reapareces para ver en que sentido puedo satisfacer tu interés personal, para ver de que modo puedes sacarle partido a mi existencia.
Ni siquiera te importa mi dolor o las complicaciones que afronto.
Mis problemas son solo un lugar distante y lejano que nunca elegirías como destino para tus vacaciones.


Y aunque siga siendo lo suficientemente estúpida como para sentir tristeza por ello, aunque este bucle temporal en el que llevo viviendo durante meses al principio me resultara un lugar cálido y seguro no volveré a el.




No lo haré porque hasta yo misma se que  merezco alguien mejor.



Me merezco a alguien que no tenga miedo. Alguien a quien no le tiemblen las manos cuando abarque las mías. Alguien que pueda ser un refugio al que poder volver, una puerta de emergencia en la que esconderse del horror y la miseria, de la indiferencia y la crueldad del mundo.




Así que no vuelvas. No insistas en hacerlo.


Me has estudiado lo suficiente como para saber que conmigo siempre es todo o nada.
Sabes que siempre intento ser honesta con lo que pienso y con lo que siento.


Conoces a la perfección lo mucho que me duele decir adiós pero dentro de ti en el fondo eres consciente de que cuando lo hago, cuando me marcho lo hago para siempre.




Y hace meses, hace muchos meses que te dije adiós.



Siempre le tengo miedo a los fantasmas. Pero tu ni siquiera has luchado para ser uno de ellos.



Así que no vuelvas.



Ni siquiera traes contigo el frió del otro mundo.
No tienes nada nuevo que enseñarle a este cuerpo.
Nada con lo que arropar esta mente.
Nada con lo que vencer al tiempo.



Luchar es una declaración de amor.

Pero tu dejaste de luchar a mi lado hace ya mucho tiempo.


Ahora lucho sola y saberlo cada día me da menos miedo.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Enferma.




El medico la había examinado por tercera vez palpando cada hueco vació de su cuerpo, buscando hallar la causa del problema.
La había dejado marchar de nuevo con el tedio pegado a las uñas, con aquel sobresalto absurdo de histeria.
Ni ella misma entendía por que a veces se le humedecían los ojos y sus pestañas se convertían en puertas que dejaban salir a extraños que se le presentaban por la calle y que hablaban sin parar, sin necesidad de encontrar respuestas.Ni ella misma comprendía la alta presión que a veces bombeaba su existencia.

No paraba de quejarse de aquel cosquilleo intermitente que ascendía por sus muñecas. Era como el avance de algún ejercito que buscara abrirse paso a través de su carne. Era como el sonido de las cadenas de presos que han descubierto que la libertad esta cerca.

Y el hombre le tomaba el pulso y lo encontraba todo normal. Investigaba huellas extrañas en sus pulgares. Insistía en que no había nada de lo que sospechar. La atiborraba de medicina que cubría sus noches de insomnio de tinieblas.

Y un día por fin lo descubrió. Ocurrió sin mas.
Descubrió que no tenia sangre en las venas.
Que aquella marca azul e imprecisa en realidad era tinta que reventaba a fuerza de palpitar.
Que sangraba y se abría en versos. En laberintos de palabras sin salida donde refugiarse del hastió.
Descubrió que vivía escondida allí entre toda aquella capa de piel que buscaba protegerla de la fiesta que es vivir sin ser invitado.
Y se lo contó a las paredes. Uso su grito como cuchillo para cortar el aire pero nadie pareció oírla.
Hablaba pero no salían sonidos de su boca. Hablaba pero un idioma que nadie conocía, que de puro existir se había convertido en oxigeno que la alimentaba.
Y nadie lo entendía pero la calle estaba llena de todos sus hijos bastardos.
Aquellos que había abortado antes de salvar del tedio. Los que se habían evaporado de un futuro inexistente y predecible.
Ocurría que a veces los encontraba. En un par de ojos que la miraban creyendo escrutarla, averiguar el extraño mecanismo que la hacia seguir en pie girando y girando en una danza mal ejecutada.



Y aquel día sangro. Sangro como nunca. Se hicieron ríos y ríos de tinta negra y espesa.


Una ingente y pesada capa de tinta rodeo a aquel hombre que se desmorono sobre sus propios pies.


Al final solo era de cartón. Habia crecido tanto que ya no recordaba a su propia madre.



Ya no recordaba como le había arañado sin cesar las muñecas reclamando independencia en una tierra dominada por la inconsciencia.


Y por que no. Hasta ellos merecían una bocanada de existencia de aquel aire que a ella a veces la ahogaba.



Eran los hijos malditos de una tierra que no los necesitaba pero que vivía a sus expensas.




lunes, 10 de octubre de 2016

Hablemos de cine: Elle de Verhoeven




Todos somos culpables en mayor o menor medida de seguir vivos.
Porque seguir con vida según por donde se mire tambien puede ser un crimen atroz.
A veces triunfante y otras del todo lamentable.
Porque elaboramos nuestra existencia sobre cadáveres y no aceptamos el papel transitorio y desechable al que nos condiciona el tiempo.
En ese rebelarse esta la victoria y la gran derrota de lo que somos y del ser en el que nos convierte la vida.
Empece a ver ''Elle'' con la premisa de estar ante la historia de una violación y de como una mujer exitosa y con una vida envidiable la supera.
Tras los primeros 30 minutos esa idea compacta y solida que tenia de la trama principal se diluye.
Michele comienza a mostrarse como una especie de centro donde van tejiéndose las vidas de todos los que la rodean.
El papel de la victima se tuerce en una pose macabra cuando nuestra protagonista se niega a denunciar la cruel agresión a la que ha sido sometida.
Poco a poco vamos descubriendo que los matices del ser humano son mucho mas complejos que los papeles de la victima y el verdugo que se nos mostraban al inicio.
Porque desde el primer momento Michele se niega a ser la victima. Tras ese terrible suceso se levanta del suelo con aplomo, limpia la casa y se da una ducha. Después recibe a su hijo con un beso como si no hubiera ocurrido nada hacia escasos minutos.
Y es que Michele se niega a encasillarse en ese papel que pondría al traste todo lo que ha logrado conseguir a lo largo de los años. Una estabilidad podrida basada en el confort y el poder del dinero que la ha convertido en una diosa omnipresente de la sociedad que la rodea y que en cierto modo domina.
Conocemos tambien al agresor; con el que la victima establece un peculiar contacto totalmente imprevisible.
Y es que Elle no es un filme dramático.
Tampoco se puede catalogar bajo el titulo de thriller.
Elle es una comedia ácida, oscura, perversa y desoladora sobre la condición humana y el deseo.
Sobre la bestia que vive en cada uno de nosotros aparentemente dormida y dominada pero dispuesta a saltar sobre sus adversarios en el momento menos pensado.
Plantea múltiples dilemas morales. ¿Deberíamos entonces separarla de nosotros y domarla, contenernos y aceptar vivir con ella o dejarla existir de forma independiente?. ¿Se puede ser libre siendo mas instinto que racionalidad?
¿Debemos ser justos o monstruosos?. ¿Podemos aceptar dominarla si eso significa cuestionar nuestra libertad de ser?.
Verhoeven no deja títere con cabeza en esta película.
Cuestiona a la burguesía francesa acomodada que dispone de un rotundo y floreciente éxito en el plano económico pero de una gran crisis a nivel emocional y psicológico. Todos los personajes tienen un doble fondo. Una mascara que usan para ser aceptados en sociedad, un papel asumido desde hace mucho tiempo. Una estratagema con la que esconden su ruindad y suciedad moral. Pero lo mezquino de lo que son acaba por hacerse transparente cuando los miramos un poco mas de lo que deberíamos. Cuando como el gato con el que se abre el primer plano de la película nos quedamos contemplando detrás de la puerta mas tiempo del necesario.
Michele gobierna sobre todos con una insensibilidad arrolladora porque es el único personaje que se niega a aceptar esos roles impuestos por la sociedad.
Y es que en este film nos interesa conocer mas a  la ''victima'' que al propio ''agresor''.
Saber quien es ella realmente.
Por que que cuando se sobrevive lo suficiente y uno vive al limite de si mismo la realidad no acepta treguas.
Se lleva mas de nosotros de lo que creemos.
Se nutre con parte de ese ser que nos dominaba y que era inocente y puro.



Una película profundamente psicológica, de contrastes, de sutiles matices.


Donde ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos.
Donde son simple y sencillamente viscerales y despiadados seres humanos.

Ver Elle es abandonar lo racional y entrar en la esfera emocional mas retorcida.


Una de esas películas que solo pueden apreciar unas cuantas personas pero que cuando llega se instala para no irse durante un tiempo.

No recomendable para cardíacos emocionales.


sábado, 17 de septiembre de 2016

Kamikaze





Quise hacer una memoria que no borrara cualquier fallo del sistema.
Un archivo al que siempre pudiera acceder sin tener en cuenta lo imprevisible de existir.
Lo inestable de sobrevivir.
Quise reunirlo todo en un intento por conservar la entereza.
Pero olvide leer la letra pequeña.
Estaba demasiado concentrada en recopilar esos detalles preciosos que hacen de vivir un arte que supera cualquier tragedia.
Y le sobreviví a la vida.
Hice daño y me hicieron daño.
Y dolió. Me mostró que mi cuerpo y mi mente no me pertenecían.
Que solo era un caos contenido que podía estallar en cualquier momento bajo cualquier apariencia.
Que mi existir era tan precipitado como una de esas bombas que se accionan con cualquier movimiento.
Pero aun así puedo contemplar la vida y seguir pensando en que es la cosa mas bella que voy a poseer nunca.
Me alegro de ser una de esas personas que se arrojan al vació sin tener en cuenta lo maltrecho que les quedara el cuerpo después.
Uno de esos entes procaces que han llegado a su limite antes aun de conocer el significado de este.
Esos que se caducan antes de fecha a fuerza de probarse asi mismos hasta agotarse.


Si me extingo, si me marchito antes de tiempo. Si a veces me pierdo, si no me contengo.
Si ves que mi caminar firme y seguro se vuelve lento.
Si me ves caer. Si ves que mis flaquezas son un abrigo que no me calienta en invierno.
Si me he vuelto uno de esos textos encriptados de difícil comprensión.
Si alguna vez quererme se vuelve algo fraudulento.
Quiero que sepas que lo intento.


Nadie me enseño a vivir. He ido aprendiendo a caminar a fuerza de superar obstáculos, andando ciegamente entre multitudes buscando un rastro de mi misma. Golpeándome con lo afilado de mi sombra. Queriendo aquello que esta hecho para subtitular todas las palabras de amor para las que no hay transcripción.

Quiero que sepas que lo intento.


Me quede atascada en el verbo pero sigo pronunciando cada día.
Recordándome palabras.
Subrayando lo que me sobrepasa.



Buscando un poco de paz en todos mis infiernos.


Porque tenia miedo de que el tiempo me devorara. Porque se me agotan los segundos cuando todo se paraliza a mi alrededor. Porque un te quiero es un arma mortal , un trabajo de riesgo sin seguro, una trampa para inexpertos.




Y yo quiero querer con esa certeza de poder desnudarse sin miedo a que la mirada ajena sea esa luz que deje a la vista la flaqueza y no las envuelva luego.
Con esa certeza de saber que los ojos son un vació que ha olvidado lo que significa mirar.
Que simplemente cubren lo que no comprenden. Que encuentran un todo en la nada.
Que aman deprisa para no congelarse por dentro.



Porque esa es la única forma de vivir que tengo. La única que conozco. La única que quiero.



jueves, 8 de septiembre de 2016

Su mejor noticia





Conoció a Elena el día de la rueda de prensa. Estaba aferrada a su madre que lloraba con la cabeza apoyada en sus hombros y se llevaba constantemente la mano a uno de los tirabuzones de su pelo que agitaba con violencia. Mas tarde descubriría que era un tic al que siempre recurría en momentos de ansiedad extrema. Vio como su compañero grababa su rostro roto por el dolor con envidia. Aquella noticia era su noticia. Desde que llego a la redacción había sido menospreciado por todos sus compañeros. Se pasaba el día sirviendo café y cubriendo noticias de localidades rurales en las que el mayor problema solía ser una avería general en la carretera.
Habia sido el primero en conocer la noticia de la desaparición de Laura Dominguez. Le correspondía a el aquel merito. Al volver a casa reflexiono. Habia llegado su momento de destacar. Aquella noticia debía ser suya de cualquier modo. Le resulto fácil quedarse con los datos de la vivienda familiar. Lo difícil fue lo demás. Tuvo que espiar a Elena durante toda una semana. La acechaba a todas horas. Se había convertido en su sombra. La sorprendía en momentos inusuales, cuando iba a tirar la basura o a dar un paseo por la playa. Quería que tuviera plena conciencia de su rostro antes de que le conociera. Debía encajar como parte de aquel vecindario para poder llevar a cabo lo que se había propuesto. Por eso cuando fue a presentar condolencias a la familia por primera vez le alegro descubrir que presas del dolor no habían estado atentas a su discreta aparición de hace unos días en la rueda de prensa. Hasta ese entonces apenas se habían percatado de que existía, salvo Elena que lo reconocía vagamenente de sus paseos. Le costo un trabajo enorme acercarse a ella pero comprobó pronto que mientras Laura era la hermana extrovertida y con una vida social plena, la otra se había ido encerrando mas y mas en si misma desde la muerte de su padre. Era una chica acomplejada y tímida, extremadamamente reservada y solitaria. Comenzó a visitar a la familia fingiendo mera cortesía y haciéndose pasar por un compañero de instituto de Laura. Cuando se gano su confianza se aprovecho de la debilidad y la falta de cariño de Elena que debía vivir con una madre ausente por el dolor, un padre muerto y una hermana en paradero desconocido. Elena estaba destrozada y necesitaba ser escuchada por alguien. No importaba quien, bastaba cualquiera. Aprovechaba las pequeñas incursiones en la casa soportando con desgana los besos y las caricias de Elena mientras esperaba a que se durmiera sobre sus brazos para poder acceder al cuarto de la hermana.
En una semana había conseguido un diario y fotografías intimas bastante comprometidas.
Las colgó todas en la red y dijo por aquel trabajo por el que llevaba semanas sin aparecer que le habían dado un chivatazo. Todo cambio de repente.
Su jefe estaba completamente obsesionado con averiguar la fuente que le había proporcionado la noticia y no escatimo recursos en sonsacarle pero se mantuvo firme en su postura. Cuando la noticia salio ,Elena comenzó a tomar pastillas de nuevo. Las había comenzado a tomar con anterioridad cuando su padre murió. Se las receto una psicologa a la que había acudido toda la familia. El la consolaba mientras hablaba desesperada de la traición tan grande que había cometido su madre al invadir la privacidad de Laura y colgar esas noticias.
-Nuestra privacidad-decía- es lo mas sagrado que poseemos. Mi pobre hermana puede estar muerta y ella solo piensa en hacer negocio con su intimidad.
Madre e hija se distanciaron. Ya casi no se veían a pesar de compartir la misma casa. Ambas creían ciegamente en la culpabilidad de la otra y ese motor había incentivado un odio devastador que las mantenía separadas. Pasaron meses sin saber nada de Laura pero mientras tanto estuvo en contacto directo con la policía. Siguió de cerca todo el trabajo que realizaban, participando en las búsquedas y rastreando por su cuenta los sitios por donde estos pasaban. A veces llamaba a la comisaria haciéndose pasar por un desesperado amigo de Laura para ver si podían contarle alguna novedad.
Un día sin embargo encontró algo que lo dejo atónito. En uno de sus paseos matinales descubrió una mano que emergía de un arroyo. Estaba completamente sepultada bajo el barro y la maleza. Aquella era la zona por la que la policía llevaba meses buscando sin éxito y en la que se habían interrumpido las partidas hace unos días.
Pero allí estaba esa mano de color purpura que emergía de entre el lodo y que parecía querer aferrarse a el. Su primer idea fue llamar a la policía. Luego un pensamiento fugaz cruzo su mente y ya no pudo pensar en otra cosa.
La noticia de la aparición del cuerpo ya era relevante pero la del asesinato por parte de un familiar llegaría en pocos segundos a superar el rating en todas las cadenas. Serian numero uno, era el sueño dorado de todo reportero. Miro a su alrededor asustado pero era de madrugada y por aquella zona no solía pasar mucha gente. Recordó que tenia unos guantes en el coche y se marcho rápidamente a por ellos. Habia aparcado muy cerca del lugar. Cuando volvió todo seguía en el mismo lugar como si el destino le estuviera incitando a realizar aquel acto. Cargo el cuerpo con cuidado soportando con fastidio el olor. Estaba en un avanzado estado de descomposición. Pero era Laura, llevaba puesta la misma ropa con la que desapareció. De eso no había duda.
Durante todo el camino intento no pensar en lo que estaba haciendo pero aquellos ojos abiertos de par  en par y inyectados en sangre en par parecían seguir mirándolo.
Para lo que tenia pensado no debía quedar ni una sola prueba , así que tuvo especial cuidado en el traslado cerciorándose de que nadie lo siguiera. Compro una lona y algunos objetos que le ayudaron a ocultarlo bien  y después lo escondió en su cochera.
Ya en casa le quito un zapato y recorto parte de la tela del vestido que llevaba. Coloco ambos objetos en un cajón del cuarto de Elena sin que esta se diera cuenta. No fue muy difícil porque cada vez estaba mas aturdida por la gran cantidad de pastillas que tomaba para poder dormir. Después procuro por todos los medios hacer que la madre entrara en el cuarto diciéndole que Elena se encontraba mal y que creia que tendrían que llevarla al hospital. Al salir del cuarto cuando ella ya dormía ,había dejado el cajón lo suficientemente abierto como para que la mujer se diera cuenta.


Unas horas después se llevaban a la aturdida Elena a la cárcel.

Era su noticia. Su mejor noticia y había valido la pena aunque su jardín ahora tuviera los restos de un ser humano.
Pese a que publicaron su nombre en todos los periódicos quiso mantener cierto anonimato. No mostraron su cara en los medios.
Por respeto a las victimas dijo.
Si llegaban a descubrir que el hombre que las estuvo estado cuidando durante tantos meses había encubierto un brutal asesinato eso podía resultar devastador para sus vidas. Por no hablar de la pobre Laura.

lunes, 15 de agosto de 2016

Recomendación cinefila





Hay películas que te recuerdan que el cine es para sentirlo. Para vivirlo.
Que es un conjunto de emociones, de sensaciones, de olores. Un compendio de imágenes que te llegan al alma para cubrirla de algo nuevo.
Esta es mi primera película de studio ghibli y aunque no he visionado mas para tener una opinión solida tengo que decir que la belleza de la imagen y lo hondo de la historia nos hacen darnos cuenta de que estamos ante algo único e insólito.
El cine de animación nunca ha sido uno de mis fuertes pero la verdad es que no se puede catalogar esta obra bajo esa categoría. Seria demasiado simple hacerlo. Porque ''El cuento de la princesa Kaguya'' no es solo una película de animación, es muchas otras cosas.
Es una película que apela a los sentimientos mas profundos. Que los despierta.
Todo en ella es simple pero tambien muy grande. Todo esta cargado de una belleza  frágil e inestable que es difícil describir pero que se percibe fotograma a fotograma.
La película en si misma es una metáfora sobre la felicidad o la forma de hallarla.
Presentada en forma de algo que se nos escurre entre las manos, una especie de premio lejano por el que tendremos que afrontar grandes pruebas que nos traerán aflicción, dolor y tristeza. Algo efímero que se hace duradero cuando lo poseemos.
Kaguya sabe que la verdadera genialidad de la vida esta en vivirla por si misma. Con todo su dolor y su dicha. Busca en lo cotidiano ese cuadro de acuarelas que le permita seguir mirando a la realidad con un brillo especial, con una ilusión genuina.  Sabe que lo falso y lo artificial rodean la vida de todo ser humano. Se ha dado cuenta de que la autenticidad es lo único que puede salvarnos.
Podría hablar mucho de esta maravillosa película y de su fantástica bso. Es curioso como una simple cancion pueda hacernos sentir tantas cosas. Hacer aflorar tantos sentimientos.

El cine no es para escribirlo.

El cine es para vivirlo.


Así que recomiendo esta pequeña joya a quien de verdad busque en una película algo mas que pasar el rato.


Es tan bonita que duele. Con ese tipo de belleza que te carcome las entrañas porque te hace sentir que lo que estas viendo no es algo tan lejano a ti mismo. Que es una ilusión que se te presenta bajo distintas formas cada mañana.


Hay mucho de la vida real en esta historia. Mucho de nosotros mismos.



domingo, 7 de agosto de 2016

Fotografías



Detesto ver caer a las personas que quiero.

Verlas hundirse sin remedio.

No poder hacer nada. No poder salvarlos.

Saber que mi mano no es tan fuerte como creo, que a veces no basta con ella para aportar seguridad a alguien.

Saber que he perdido una guerra en la que por mucho empeño que ponga todo estaba ya decidido.




Y es que a veces no basta con querer.



A veces la vida nos vuelve de piedra. Nos anula. Nos aniquila.




A veces todo es un espectáculo al que no estamos invitados.

Una obra en la que solo somos espectadores.










Simples visitantes de un país del que únicamente nos podemos llevar un par de fotos.
















Y yo daría mi vida por poder cambiar el rumbo de las escenas que se reproducen en esas fotografías.












Pero ni eso bastaría para cambiarlas.

lunes, 11 de julio de 2016

Una de esas chicas








Yo tambien he sido una de esas chicas que se han subido al coche de un extraño.
Una de las que se han buscado en los gemidos de un perfecto desconocido un día cualquiera cambiando saliva y sudor por un calor momentáneo.
Esas cuya falta de ropa justifica la falta de sensibilidad y cuya mirada es un lanza llamas que aviva los pastos menos inflamables. De las que prefieren dormirse con la luz de la luna como único espejo.



Yo podría haber sido una de esas chicas que nunca llegan a casa. Para las que una simple mirada o contacto es sinónimo de agresión. Esas que mueren con su ser atragantado por un brutal y despiadado juez humano que hace a la vez de dios omnipotente y de depredador.
Podría haber sido una de esas chicas hecha todo rasguños y moratones, con su sexo sangrando de dolor y rabia, con el alma rota en mil pedazos.
Esas que alimentan el asfalto en las cunetas, únicas musas del silencio, condenadas por una sociedad enajenada.
Y se bien que los mismos que nos lloran con lagrimas de cocodrilo a veces tambien nos condenan, nos censuran, nos juzgan con su conciencia de segunda mano.
Y se muy bien que es necesario que en cada juego de manos halla una victima y un villano.
¿Pero que pasas si condenas una violación mientras llevas años justificándola?
Todos lloran a la pobre chica que inunda las noticias.
Aquel cordero inocente que tomo el autobús equivocado de vuelta a casa.
Nadie llora por las mujeres que se condena a muerte cada día solo por creerse capaces de ser sin necesidad de tener al lado a alguien que las aliente.
La diferencia es clara.
Tu lloras por ellas. Yo lloro junto a ellas.
Y escribo esta historia porque no podrían escribirla aunque quisieran.
Por que el mundo entero ha hecho que se les acaben las letras.
Y a veces me acuerdo de ellas y siento un nudo en la garganta.
De todas esas putas muertas. Tan tuyas y tan mías. Tan nuestras.
A las que el nacer se les resolvió como herida permanente.


Que no nos lloren mas con sus lagrimas de quita y pon. Que solo quieren vernos cuando llenamos de sangre y barbarie sus pulcras y decentes aceras.
Que nadie nos mire con aprehensión caer al vació porque piensen que hemos obtenido aquello que perseguíamos.
Las agresiones sexuales no se justifican con la falta de ropa o el exceso de ella. No son admisibles por un contacto visual o físico. No se sostienen por la sexualidad o la actitud de una persona.
Que nadie esta buscando que un grupo de seres desalmados se hundan en su ser hasta saciarse y le inyecten su bilis.
Que todos somos cómplices cuando pensamos y justificamos que aquellas pobres chicas se lo estaban buscando.

Y es que en el fondo casi todos somos culpables de haberlas matado.
Porque esos monstruos los ha criado gente común que se escandalizaba con la moralidad ajena.
Gente que pensaba que a partir de las cuatro de la mañana todo estaba permitido y que una decisión puede marcar o truncar el rumbo de una vida.
Que a esos violadores, a esos asesinos abyectos y sádicos los hemos parido y lanzado al mundo. Los hemos criado. Les hemos dado un beso de buenas noches y los hemos mandado fuera una noche. Esperando que se diviertan y que usen el cuerpo del otro para escribir la lección que tantos años les ha costado aprenderse.
Esa que con tanto ahincó se les ha mostrado.
Porque los monstruos de ahí fuera no existirían si no los hubiéramos alentado.
Porque tuvieron a alguien al lado que le dijo lo putas que eran esas chicas, lo poco que les importaba vivir. Lo mucho que merecían ser desterradas a ese mundo de olvido donde sobran motivos y faltan justificaciones.



Así que abrazadlos.
Algún día los mirareis con desprecio cuando nuestra sangre salpique vuestras camisas limpias, cuando os pintemos de rojo los costados.


Y nos recordareis como aquellas pobres chicas que siguieron el camino equivocado.

sábado, 9 de julio de 2016

Cuando no me ves






Traspaso paredes, quiebro los muros. Me convierto en aguacero torrencial que se filtra entre las grietas.
Escalo pendientes que amenazan con menguar mi fuerza solo por sentir el vértigo vibrando en cada poro de mi cuerpo.
Cuando no me ves convierto la carcajada en llanto y me sorprendo gritando palabras en hojas de papel que luego quemo.
No se porque. Tal vez me enamoro aquella primera combustión que incendio todas las verdades que creia conocer.
En el fondo siempre he sido esa niña que prendía fuego a las letras tristes por no tener que vomitarlas a la mañana siguiente y despertarse con su hedor.
Cuando no me ves soy eco de una voz mas fuerte. Hago de mi flaqueza una sombra que me persigue pero no me alcanza. Que no consigue exterminar mi fortaleza.

Despierto ciudades dormidas que bailan al son de mi palpitar, que se convierten en amantes que juegan a ver quien se consume antes.

Cuando no me ves brillo. Y me oscurezco.  Soy luz y tinieblas. Soy la cumbre de una plenitud.


Cuando no me ves vivimos en sueños de países extraños donde desenterramos el verbo amar.


Hacemos de la esperanza una trinchera y nos aferramos a simples destellos de genialidad.



Cuando no me ves soy tan fuerte que podría prender fuego a toda la basura que ahí en esta ciudad.


Me desmaterializo a cada calada de vida, emigro de mi piel y me convierto en otra cosa.

Engullo letras mudas que le toman la medida a tus silencios y se posan en tus ojos creando tormentas.

Cuando no me ves estoy un poco mas destrozada. Soy un poco mas autentica.
Me atrevo a jugar con mis tinieblas.


Cuando no me ves soy un cuadro de Hopper.
Sentada en el borde de la cama de una habitación de hotel. Con el tiempo balanceándose en mis pestañas. Mirando hacia un punto lejano del horizonte. Descargando estaciones en el barniz de la pared. Dejando que la luz que se filtra en las persianas juegue con mi piel.
Esperando que el sentir sea una de esas estaciones de aduanas donde otros bloqueen tu camino cuando vengas a doler.