sábado, 16 de febrero de 2013

Dime en que crees







y te diré en que patria yacen tus ideas.
Muéstrame las llagas de tu estigmatizada fe.
Y te diré a quien pertenecieron.
No es nada nuevo y único eso que te has colgado al pecho con ilusión y soberbia.
Sobre los colores de tu bandera vive la sangre de los que antaño tuvieron el valor de luchar codo a codo por sus ideas.
Hoy en día eso no se hace.
La ideología se ha convertido en una propaganda, en un panfleto que se vende barato para cualquiera.


Ya no quedan personas que se jueguen el pellejo por una idea.
Pues nadie tiene ideas propias.


Mira como maman de lo añejo.
Son solo infantes raquíticos que insuflan en su pecho ideas ya perdidas, olvidando cultivar otras nuevas.




Son los hijos de una revolución muerta. Los señores del capitalismo.


Mañana olvidaran su pancarta y cambiaran de chaqueta.




Bienvenido este es el mañana.



Usan la barricada como hogar sin saber cuantos muertos arrastra cada silaba.





Nadie se coloca una granada en el pecho.




Cuando el terror llama a la puerta no hay revolución lo suficientemente fuerte para hacerle frente.







La muerte de unos pocos tiñe de vergüenza la forma de vida que eligen unos cuantos.




Y eso lo cubre todo de espanto.



Dime en que crees, que patrias has pisado.



Yo te diré que tengo quemados los pulgares.





Todas las patrias me parecen pequeñas y todas las ideas comunes me resultan teologías individuales.





No hay mas camino que el que marcan los pies.






De la tierra quemada no pueden surgir flores.






Abre camino a cada paso. Atrévete a pensar. Observa mas allá de la muerte.




Empieza la revolución en el pecho.




Porque ese es el único lugar del que ha de nacer.






sábado, 9 de febrero de 2013

Dos estúpidas. La una para la otra.




Se habían reunido en torno a la mesita.
Giulette mostraba sonriente su anillo de compromiso mientras le contaba a Eugenia que Pietro le había encontrado un chico perfecto para una cena doble.
Había interceptado fugazmente las preguntas concernientes a su compromiso y las había evitado como un reo la cárcel.
Tan solo se había mostrado divertida enseñándole las fotos del ultimo verano que fueron a la costa Azul.
A Eugenia aquello le parecía banal, estúpido y una verdadera perdida de tiempo.


Recordaba cuando la vida era algo demasiado complejo como para ejemplarizarlo en una sola palabra.
Las conversaciones en torno al futon sobre los entresijos de la vida.
El como se vanagloriaban mentando la risa , el llanto o la desnudez ajena.
Las largas disputas sobre el significado del amor y el odio para acabar comprendiendo que ambos partían de la misma enrevesada raiz.
El porque del levantarse cada mañana, lo que hacia a uno impulsarse a andar, lo que insuflaba aire en sus pulmones.

La primavera de sus vidas había pasado y todo lo bello que se podían ofrecer se había escarchado hasta convertirse en algo banal que pudría todo lo que tocaba.

Las separaba una barrera enorme.


Cuando Giulette se marcho de la casa rompió en llanto.

Por un momento se había sentido tan feliz cuando vio una mueca en el rostro de su amiga.

Su tristeza fue su mayor triunfo.

Por un momento todas aquellas huidas intempestivas a la hora del almuerzo y la falta de afecto parecían algo glorioso con el simple y reticente hecho de compartir calor con alguien en la noche.


En el fondo todo aquel despliegue de felicidad era la mascara mas sensata de la tristeza.

Eran tan inestables los seres humanos. Tenían tanto miedo que para no encogerse sobre su propia sombra necesitaban cebarse de la flaqueza ajena.


Crueles, si.


En realidad por mucho que se llenaran la boca de decir que tenían la mente abierta la tenían tan cerrada que cuando observaban algo distinto a lo que poseían se encogían de miedo por el temor a no haber escogido la opción correcta.



No entendían que en el fondo ambas se asemejaban.

Que todos nos asemejabamos.


Que a lo que todos nos aterraba era no sentir calor en la noche por mas cercano que estuviera otro cuerpo.
La gelidez propia.
La inevitable e insoportable certeza de hallarse solo y desnudo ante el mundo.



Pero se había olvidado que esta certeza podía menguar con la palabra, con el afecto, con el cariño, el amor,la literatura, el sueño, la vida.

Y todo se había convertido en algo puramente estético.

La realidad, los sentimientos, las personas.

Simples objetos decorativos.



Aquella mañana Eugenia pensó en llamarla.

Quería citarla en una discoteca del centro solo por el hecho de que la otra no podría ir por una comida con sus padres.
Recordarle los lazos que la separaban de su mustia juventud  y recalcarle la falta de libertad de la que se había teñido su existencia.

Lo hizo.




Es indescriptible lo mucho que hacen dos seres humanos por el simple hecho de negar su miedo.


Envidia.


Tal vez el lazo que une y desune a dos personas.



La vida era demasiado mezquina hay debajo y las niñas habían olvidado que lo mas importante no era el dinero, el sexo o la fama.


Ahora necesitaban reafirmarse sobre esos preceptos ante cada desconocido, para creer que ellas que se habían rebelado sobre aquel sistema cruel, eran en realidad dos peones asustados que tenían miedo de contemplarse en el espejo por comprobar que no poseían la entereza que hacia tan poderosa a la otra.





viernes, 8 de febrero de 2013

Rumbo fallido.






Las personas son como estaciones que uno toma en un determinado momento de la vida creyendo que le llevaran a algun rumbo concreto.
A veces el viaje se toma mas de la cuenta y consigue que apreciemos cada uno de los instantes que la otra persona nos ha cedido de su tiempo, otras sin embargo la persona se convierte en un referente de los lugares que uno odiara visitar a lo largo de toda la vida.
A mi no se me da bien tomar destinos largos.
Siempre suele salir algo mal.
Hace falta constancia y empeño y mucha perseverancia. Cosas de las que por desgracia, casi todos carecemos.

Pero sobre todo destaca esa capacidad innata de buscar lo idílico en el otro.

La gente no comprende que lo que nos atrae de los demás no son sus cualidades sino sus defectos.

Que lo que nos une a otro no es la fuerza que uno usa para sostenerse sino su capacidad de hacerse añicos.


No suelo compartir este punto de vista con nadie. Pero tampoco suelo buscar en las personas lo que otros buscan.

Siempre ha sido así.

Pero al menos no me averguenzo de ser la pieza defectuosa de un conjunto.



Soy lo que soy por todos los errores que he cometido y todos los que me quedan por cometer.



Si alguien va a amarme por mis cualidades mas vale que salga por la otra puerta.





martes, 29 de enero de 2013

Banal

Seguro que muchos os habéis despertado en un día de esos que no sabéis ciertamente lo que hacer.
Si reír o llorar.

Un día donde todo parece surrealista. Hasta el nombre propio.


Donde te tildan de sarcástica.

Pero como no ser sarcástica cuando en tu ciudad muere congelado un hombre a los pies de una iglesia y el mayor problema de los que te rodean es que ropa ponerse mañana o que parte del temario estudiar para un examen.

La gente piensa que soy indiferente. Que todo me importa una mierda.

Lo cierto es que si lo soy.

Lo que es un gran problema para la mayoría para mi solo es mierda banal y estúpida.

Así que felicidades.


Habéis dado en el jodido clavo.








viernes, 11 de enero de 2013

De como se desmorono la casa Usher.





He tenido muchos profesores a lo largo de mi vida.
Los que en primaria te animaban a hacer collages raros creyendo que eras un artista y los que te hacían cruzar el umbral de la escuela con una mueca de desprecio y resentimiento a la espera de no cometer el terrible fallo de equivocarte en clase.
En la ESO también pude conocer a otros especímenes muy diversos, desde los literatos que contaban a un publico indiferente batallitas de la juventud y se cebaban mirando los escotes de las alumnas hasta los que te cateaban solo por poner tu nombre y te alentaban con frases cortantes animandote  a abandonar tu derecho a una educación justa y necesaria.
Y también estaban los que llegaban con un pánico absorvente a clase como si fueran ellos los que se iban a examinar de alguna doctrina sumamente difícil. Esos y no otros justamente eran los que se convertían en el foco de la risa de clase.
Siempre he pensado que para ser maestro se necesita tener unas cualidades que no todo el mundo posee.
Que en la infancia y la adolescencia un buen o un mal mentor junto con una educación paterna y materna pueden marcar un precedente.
En una época donde algunos no conocen todavía apenas el placer por la lectura lo único a lo que se puede recurrir es a la realidad. No hay escapatoria ni tampoco manera de escabullirse y la realidad lo representa todo en la educación.

No supe valorar la labor de un buen profesor hasta la llegada de un sustituto que se encargo de enseñarnos en sus clases lo que era el buen cine.
Entre bostezos mañaneros, profundas caras de resignación y risas por las escenas de sexo nos mostró joyas como : American history x, diamante de sangre, hotel ruanna, Philadelphia.
Poco a poco nos fue mostrando un cine totalmente ajeno al que conocíamos.
Un cine social, un cine que marcaba sus pautas, que nos llamaba la atención para recurrir en su trama, que nos preguntaba por primera vez nuestra opinión.

Ayer vi una película que me recordó todos esos años de colegio y de instituto.
Una película sobre profesores llamada : detachment , en la que Adrien Brody encarna a un profesor que se sale de lo normal.
Se que el tema del típico profesor que llega por un tiempo y salva a sus alumnos convirtiendo al peor curso en el mejor esta muy trillado.
Pero en este caso no es así.
Detachment es una película ante todo realista, que presenta situaciones llenas de tragedia y a la vez de esperanza.
Es una película que no tiene miedo de decirnos la verdad en la cara.
De mostrarnos que todos los ídolos de la infancia en realidad están hechos de algo tan frágil como la carne. Que no son héroes ni villanos ni tampoco buenos o malos, simplemente son personas de carne y hueso.
Como tu o como yo. Con miserias y alegrías propias y particulares. Llevándose en ocasiones los problemas externos al trabajo.


En un momento dado Adrien Brody dijo algo así como que no todo el mundo esta capacitado para poder tener hijos. Que la gente debería hacer algun tipo de test antes de proponerselo.
Opino que la labor de un profesor es la misma.
Se necesita tener un tipo de personalidad concreto para poder ejercer una labor tan compleja como orientar al que no tiene camino.

Y es que los ahi que no quieren involucarse, que transmiten su cinismo y su profundo asco por la vida con los que menos lo necesitan.

Y aunque sean ambos los que recordemos con el paso del tiempo, Detachment me ha parecido una película fresca, brillante y sumamente inteligente.


Porque nos demuestra que al final no son los recuerdos los que vencen sino el propio aprendizaje.







En nuestra vida solo cobran color las personas que nos transmiten valores. Personas que nos hacen creer en lo que no vemos, soñar con lo que no poseemos.





Los que hablan aunque sepan que nadie los escucha y se desmoronan con los muebles en mitad de la casa usher.




No tardéis mas y si no tenéis nada mas interesante que hacer un día de domingo, no dudéis en ver esta magnifica película.





Como bien sabréis los pocos que me hayáis llegado a intuir con mis post, no recomiendo nada en vano.

miércoles, 9 de enero de 2013

La lluvia caía violenta y golpeaba los cristales






Se habían citado en aquel café con una antelación de apenas un par de días.
A el le sorprendió que ella quisiera verlo debido a la relación tan escasa que tenían  no mas que unos breves comentarios sobre cosas banales y un par de sonrisas inciertas.

Jugaron un rato a mirarse sin verse porque ver al otro de veras siempre había sido una asignatura pendiente para ambos.

Sonrió llenando sus hoyuelos de atractivo y entonces percibió en el una mezcla inconfundible de cinismo y crueldad que le parecieron irresistibles.

Las manos de aquel hombre eran violentas , rudas y  totalmente faltas de delicadeza.
Estaban curtidas por el desamparo de la falta de caricias y solo sabían confrontar con otras.
Lo supo por la forma en la que sujetaba el cigarrillo y se alisaba el pelo.Por la forma en la que movía con desprecio los dedos para llamar a la camarera.

Lo hacia todo con un infinito desprecio incluso hablar le parecía algo cargado de violencia.
Escupía las palabras. Las vomitaba sobre la mesa como si siempre le hubieran parecido la cosa mas repugnante del mundo. Como si las palabras en efecto fueran la mejor y mas preciada forma de herir.
Pero heria de una manera diferente al resto de las personas. De una manera honesta y franca, casi sincera.
No heria como suelen herir los amantes normales que juegan con las palabras como niños solo por el placer de atreverse a ponerlas en su boca aun con el riesgo de cicatrizar la piel con la saliva.

Heria con la intensidad de teñir el vocabulario de aquel realismo grisáceo del que al final se acababan tiñendo las camas, las puertas, las fotos y las agendas.


Tal vez por eso decidió pasar la noche con el.

Aquella falta de ternura, de calidez, de preocupación e interés por el bienestar del otro.
Aquel cinismo déspota que había erigido una torre en el placer destruyendo al sentimiento.

Enconntró en sus embestidas el beso mas dulce, la mas tierna caricia  y el discurso mas emotivo.

Aquellas manos que arañaban con las caricias y que no sabían atravesar la piel le parecieron la forma de herir mas inocente.


Porque en el fondo siempre le habían enseñado que amar era eso.


Herir al otro de manera violenta. Dejar huella sin necesidad de enmarcar un recuerdo memorable.
Atravesar la piel,la carne , el alma con furia, pasión y deshinibicion.

Y allí entre sus brazos que nunca habían servido para abrazar el futuro, encontró el mejor presente.





El placer siempre le pareció la mejor guarida para esconder sus miedos.

Porque al fin y al cabo era el placer propio y personal lo que hacia cada mañana levantarse a sus semejantes.








miércoles, 2 de enero de 2013

¿Que te queda en la nevera?





-Un poco de demagogia.La guardo hace años esperando que alguien la encuentre de su gusto pero nunca me atrevo a sacarla.
-¿Y eso con que sentido?
-¿Que sentido tiene hacer sufrir a otros con tu sufrimiento?. La tristeza solo inspira sentimientos como la misericordia, la piedad o la simple lastima. Cuando esos sentimientos surgen , las virtudes y los defectos quedan totalmente anulados. Uno deja de existir.
-Eres demasiado orgullosa.
-No ,no es eso, es que quiero que cuando me amen lo hagan de veras.