sábado, 7 de junio de 2014

Inevitable





Siempre voy a ser esa niña perdida en el bosque, buscando el camino a casa, jugando con mis demonios.
Y aunque a veces necesite otra piel sobre mi piel nada me hace olvidar que algunas pieles son solo abrigos raídos que por mas que uno se empeñe en ponerse no sirven para el invierno.
Siempre voy a ser la bala enroscada en la garganta de algun muerto. La promesa inevitable de la salvación o la destrucción de alguna esperanza negociada con la desesperación de ver como nos liquida el tiempo.
Siempre me otorgaran mas precio del que merezco o por el contrario me  abarataran con una sola mirada.
Siempre me alegrare recordando a los que me han acompañado y llorare a los caídos, a los que no tuvieron la fuerza suficiente para clavarme su nombre en las entrañas. Dejarme su esencia en el pecho.
Pero nunca voy a dejar que lo que los demás me muestren de si mismos me haga perder lo que soy.
Seguiré buscando la belleza en lo inevitable, en lo inseguro, en lo desordenado de la existencia.
Seguiré buscando algo que amar en cada persona. La razón de que un nombre pueda ser una obra de arte.
Porque ante todo estoy aquí para ver mas allá, para ver mas allá de lo meramente aparente, para vivir donde otros no viven y morir por lo que otros no mueren.
No voy a dejar que nadie malgaste mi viaje. Seguiré buscando sentido al sinsentido, huyendo de lo aparente, refugiándome en la genialidad de lo que es efímero y aparenta ser duradero.
Seguiré haciendo retazos  de paisaje en cada uno de mis viajes y cuando se me acaben las vistas me refugiare en las paginas de un libro.
Y ningún golpe sera ya tan grande ni tan fuerte para hacerme retorcer de dolor en el suelo.
Porque cuando vas creciendo comprendes que todo lo que nace también perece.
Y que el unico sentimiento que te acompañara para siempre no sera el odio, el hastió o el recelo.
Si no la inevitable necesidad de levitar sobre todas tus miserias con una canción , un poema o una sonrisa.

Esta es mi tragedia y no necesito que nadie me salve.

Ya no creo en eso.


He jugado demasiado a ser Houdini como para necesitar que alguien escoja una llave con la que liberarme de todos mis monstruos.
Ellos son parte de mi. Yo soy parte de ellos.
Esa unión no la malgastara el tiempo.

sábado, 24 de mayo de 2014

El baile de los malditos



Habían pasado toda la noche bailando entre aquellos extraños con el unico pretexto de sentirse menos extraños entre ellos cuando marcharan de aquella sala y las luces se apagaran enmarcando una desnudez que les resultaba demasiado cotidiana.
El había conducido todo el camino malhumorado pensando en todos los estúpidos con los que tendría que lidiar aquella noche. Ella había viajado emocionada pensando en como la devorarían con la mirada todos aquellos hombres que en secreto la pretendían comer a besos con un pestañeo. Ese pensamiento la embargaba y la extenuaba mas que ninguno. A veces era lo unico que le daba fuerzas para apoyar su mano sobre la de el y hacer una armadura del coraje cotidiano.
Todo transcurrió como de costumbre solo que aquella vez ella paso demasiado tiempo bailando con aquellos hombres. El contaba ansioso a la espera de que el reloj le revelara alguna verdad imperante y reía de forma absurda cuando alguien lo saludaba y le preguntaba por su salud.
Mientras ocurría todo aquello los dos empezaban un baile. Un baile secreto del que solo ambos eran participes. Por que los celos, la expectación y curiosear eran lo unico que revivía una pasión que ya estaba extinta y aunque tanto para ella y para el coquetear con extraños siempre les había parecido de personas sin ningún tipo de valor moral, les gustaba cambiar de mascara de vez en cuando y sorprenderse así mismos para poder seguir desarrollando al fin el papel que les había otorgado un día la vida.
Por fin termino la música y todos aquellos snob se marcharon de la sala.
El la beso con cortesía. Ella estaba imponente en su papel de mujer fatal disfrazada de otra virginal y calmada.
Al montar en el auto intercambiaron algunos comentarios poco trascendentales sobre la velada. Nada de interés. Palabras para sentir menos hiriente el silencio. Palabras para cubrir un cuadro que ya había sido pintado de mejor y mas cuidadosa forma hace tiempo.
De repente un futuro atasco los libro de aquella charla banal y mientras el sonido de los claxon invadía su aparente tranquilidad se vieron sorprendidos mirando hacia atrás.
Allí en mitad del asfalto y sin previo aviso se erguían fastuosas las figuras de cuatro caballos. Caballos con pelo azabache que en movimiento parecían arder y sumir la noche en una pesadilla surrealista.
Corrían, precipitándose hacia el abismo de la noche como piezas que no encajan pero deben emprender la huida para hacerse un sitio en este rompecabezas que es la vida.
Corrían raudos y veloces como criaturas legendarias de otra época que se habían dignado por fin a visitar a todos aquellos mortales para aportarles un poco de luz en mitad de aquella oscura noche.
Ambos los miraron expectantes, deseosos de desgarrarse las ceñidas vestiduras y correr desnudos tras ellos.
Como el esclavo que lleva años encerrado sin ver la luz del sol y que ya no sueña con abrazar a los suyos o recibir la cálida luz del sol sobre su cuerpo sino con caballos.
Gloriosos caballos que emergen de las profundidades.
Querían unirse a ellos. Unirse a ellos de verdad. A esos seres que parecían no tener ayer o mañana sino solo hoy. Pero ella musitaba pequeños gritos ahogados de queja y el. El aunque quería huir tan veloz como ellos solo se limitaba a mirar la situación con indignación y tocar el claxon como otro transeúnte mas.

La casa vacia



Hace un tiempo abandone mis años de búsqueda y me decidí a vivir de forma permanente en una casa vacía. Me atrajo su silencio que parecía poder soportar toda la pesada carga de mis palabras. Me atrajo su manera de recibir a los extraños, sin preguntas, sin miradas incriminatorias cargadas de prejuicio o interés.
En aquellas paredes quise durante meses plasmar mis ángeles y demonios. Y la casa, ausente, lo aceptaba todo y dejaba que la contaminara y la llenara de gracia con mis palabras.
En ella me sentía segura y fue incluso como una mejor amiga. Incluso algunas noches me costaba diferenciar que solo era un objeto sin alma o esencia a la que poder ligarse.
Pero ninguna casa esta vacía del todo por mas que el descuido de su fachada y el aura de abandono que las rodee nos incite a pensar lo contrario. En cierto modo casi todas tienen vida propia. El silencio no es la falta de prejuicio solo un análisis mas concienzudo. Las paredes aunque se plieguen como las hojas de un libro para recargarse de personalidad, también la surcan y la agrietan con sus pequeñas taras internas.
Me fui al fin de aquella casa. Aquella maldita casa.
Porque por mas que insistí en verla como a un igual solo era una casa vacía.
Mis pies eran mi única brújula y el camino había sido y seria siempre mi unico hogar. Mi error fue creer que el vació es algo mas que ausencia. Que el vació algun día puede llegar a ser un hogar, cuando el hogar, el verdadero hogar se construye a cada paso.
Viajando.
Siempre viajando.

martes, 22 de abril de 2014

Felinos


y irascibles. Rondando de sofa en sofa, de estrofa en estrofa.
Siempre con el ansia de algo mas, buscando un ovillo que ha de estar siempre enredado para mantener la expectacion y el entusiasmo originario.
Desgarrando o abortando versos en mitad del escenario con el unico canjeo de un par de sonrisas o abucheos. Con el sangrado como estado predilecto para aderezar luego con sal las heridas y volver a lamerlas una y otra vez. Siempre a oscuras del publico. Siempre a oscuras del mundo.
No hay que tomar en vano el lamerse las heridas. No todos pueden lograr hacerlo aunque muchos lo intenten con mucho empeño.
Los artistas son felinos, gente triste. Tal vez si fueran gente alegre no conseguirian llegar a algo tan intimo y tan delicado como el corazon de una persona.
Son seres terribles y orgullosos que subsisten prioritariamente de la historia cifrada que esconde cada una de sus heridas.
Son presumidos y independientes. Hacen daño y se dejan hacer daño. Son traicioneros y sumisos como un gato desagradecido que se marcha de casa y vuelve a los cuatro dias con un bufido como saludo.
Llevan la anatomia de la tristeza tatuada en cada hueso y eso es lo que los hace escribir buenos versos, cantar estrofas acordes, escoger buenos colores en su paleta.
Hacen shows. Se desnudan por cuatro perras. Narran sus miserias. Lo ofrecen todo con una palabra , a todos, a cualquiera, a nadie.
Pero no pasa nada. Porque rozar el éxtasis es rozar el orgasmo de cada una de sus ensoñaciones.
Pero no pasa nada porque viven de desnudar cada una de sus tragedias.
Hacer arte es trascender el dolor en algo mas que un par de lagrimas. Volverlo una cancion, reciclarlo.

Hacer arte es hacer de la vida un ovillo y jugar, jugar con ella.

viernes, 21 de marzo de 2014

De como arquear el corazón cuando suba la marea.

Le encantaban las olas.
Extendía su cuerpo en la arena y dejaba que la transportaran, que la arrasaran.
A veces jugaba con ellas y fingía ser una mas de sus sombras. Arqueaba el cuerpo para que el choque no fuera violento o bien se volvía violenta, tan violenta como podía ser la mar a veces.
El mar en calma siempre le parecía tedioso, aburrido. Lo encontraba solo como pretexto para renaudar una lectura. Todo era mas apasionante cuando todo estaba lleno de dificultades, cuando su oponente demandaba de ella algo mas que lógica, fortaleza, una fortaleza que abarcara un tipo de esfuerzo que no estuviera al alcance de cualquiera.
No sabia que la vida era como la mar. Violenta y benevolente. Levantando costras y sanando otras con su sal. Destrozando navíos que se armaban con esmero y cariño , aniquilando formas de vida y a la vez sirviendo como amparo para otros microorganismos que coexistían gracias a su estructura.
No sabia que la vida era como la mar y que se podía llevar al instante castillos de arena hechos de ilusiones infantiles, vidas, pedazos de cada ser...
Todo esto, obviamente, lo tenia en cuenta cuando pasaba los días mas amargos y demandaba de los demás algo que no podían ofrecer.
Entonces fosilizaba sobre sus restos nuevas formas de vida  y se convertía en otra cosa, mudaba de piel, dejaba de lado sus miserias y se esforzaba como nadie por pintarse otro mañana.
Los demás no advertían  el cambio, pocos caían en la cuenta de que se había producido algun cambio.
Pero había otra chispa en la mirada, otro brillo, un lento crepitar, la muerte y el nacimiento de algo.
En el fondo como a todo el mundo las dificultades tampoco le causaban un placer sublime pero había descubierto que si uno podía suprimir sus emociones también podía avanzar en cierto modo hacia algun sitio.
Así que cuando alguien le hacia daño se volvía como las olas. Violenta, cruel, indiferente.
Aparentemente nada había ocurrido pero un extraño devenir acontecía tras las fechas del calendario.
Y sin que nadie lo supiera arqueaba entonces su corazón. Lo arqueaba con la misma maestría con la que contorsionaba su cuerpo cuando alguna ola furiosa la creía una roca contra la que chocar.
Arqueaba su corazón y entonces de repente el dolor se desvanecía, desaparecía.
Era como una especie de droga que lo liquidaba todo.
Eso debía ser justamente la supervivencia.
Una droga con la que suprimir las miserias.

Cada historia es una bomba de relojeria






Tu pecho era un cenicero y mis labios un cigarrillo que quedaba bien en cualquier boca.
Quisiste firmar cada uno de mis orificios con el desencanto de un poeta frustrado.
Y ahora mis rimas no riman y mis cuentos para dormir me despiertan en mitad de la noche.
Y ahora los sueños me sueñan y las pesadillas trepan por mi espalda y asustan a los fantasmas de mi cuarto.
Tal vez ser salvaje no es una elección; tal vez las firmas de otros nos hacen buscar una sabana donde habitar en este infernal asfalto.
Ya solo me queda soñar. Soñar con la gran obra que nunca escribiré y que me visita siempre a las 5 de la mañana y después de meses de gestación sufre un brutal y cruel aborto.
Y lo unico que deseo de corazón es poder acunarla, acunar a mi pequeña estrofa para darle sentido a toda esta canción. Pero la ingrata siempre me abandona.
Con la misma facilidad que la vida , el amor o la muerte.
Pero tal vez buscarla sea mi unico cometido en la vida.

Narrar una historia es rebelarse. Decirle a la vida que por mucho que sobrevuele lo efímero de la existencia sobre nuestras cabezas no daremos una lucha fácil.
Narrar una historia es resistir pese a lo mucho que se pierda o se gane en el camino.


Cada historia es una bomba de relojería y la mía no iba a ser menos.


Pero mientras la muerte se nutre de mi desesperación, seré yo la única que decida como darle cuerda a este reloj.


Hoy he vuelto a despertarme con el aliento del insomnio pegado a la nuca.
Pero el insomnio es la única puerta donde se atreven a tocar las musas.
Asi que bienvenido insomnio, me encanta tu compañía. Puedes traer a tu amiga la tristeza.
Ya no le tengo miedo.
En esta cama hay sitio para todos.

Siempre me he sentido mejor entre pecadores




Me dicen que soy cruel por herir cuando se sabe de antemano que un animal salvaje es impredecible.
Yo veo mas cruel al que solo se limita a observarme dia tras dia tras las rejas de mi jaula sin atreverse a transpasar la verja. Alimentando sensaciones que no tienen el valor de convertirse en actos.
No me creo a las personas llenas de buenos propositos y moralidad implecable.
No me creo a los que no han vomitado su alma una noche solo por el placer de cosersela luego a la espalda, a los que no se han buscado en gemidos ajenos o no han golpeado el reflejo edulcorado que ofrece el cristal de su baño solo por ver quien ahi mas alla.
No me creo a los que no abandonan sus papeles, su rigidez, su estatismo, a los que nunca cometen un simple acto que no este planificado anteriormente.
Me repugnan los santos.
Siempre he creido mas en los pecadores.
El ser humano esta corrompido. Andar torcido es su unica forma de andar.
Estan los cobardes que mienten y lo rechazan y los que lo asumen y aceptan vivir contracorriente.
Los santos son solo perros con correas que les dejan magulladuras en el cuello pero no por ello dejan de ser perros .
No por ello abandonan este mundo material y sus multiples perversiones.
Solo se maquillan de personas decentes.
No , en este mundo yo prefiero seguir buscando mi selva en el asfalto a aceptar convertirme en un puñado de buenos propósitos que son solo eso; propósitos.
No. En este mundo yo prefiero encontrarme tras perderme a buscarme tras los estigmas de heridas que no sangran.
Prefiero andar desnuda con mis flaquezas a la vista a dejar que la mentira las cubra.
Prefiero romperme las cuerdas vocales chillando a ser otro de esos tranquilos revolucionarios del mayo del 68 que salen a tropel a la calle tras ver una muchedumbre.

Así que lo siento por quien hiera  pero cuando compras un tigre has de saber alimentarlo.

Siempre me he sentido mejor entre pecadores.
Prometen menos, te sorprenden dando mas y cuando solo esperas decadencia encuentras un recóndito trazo de bondad.
Nunca podre decir lo mismo de los santos.


Los santos solo son pecadores renegados.
La peor clase de pecadores.