sábado, 8 de abril de 2017

Lo que nunca dijimos




Nunca me han gustado las series de adolescentes, siempre he creído que pecan de los mismos errores y que han sido concebidas para vendernos unos estereotipos absurdos que siempre son los mismos  y que en el fondo solo nos causan un daño terrible.
Empece a ver ''13 reasons why'' repitiéndome sin parar esa idea en mi cabeza. La verdad es que no me esperaba encontrarme con una serie fantástica y adictiva que es bastante digna, admirable y sobre todo necesaria.
Podría hablar de la multitud de temas que se tratan y que conviene tanto mostrar en este mundo en el que vivimos, que parece querer dejar siempre a la sombra algunas cosas.
Temas como el bullying, el machismo,la cultura de la violación,la inseguridad, la necesidad de ser aceptados. Temas que no se miran de una manera lejana sino que son examinados con lupa y mostrados tal cual; en carne viva.
La historia de Hanna y Clay es tan real como la de cualquiera de sus compañeros de instituto.
Cruzando la difícil frontera que separa la adolescencia del mundo adulto. Ese rincón de confort que se debe abandonar queramos o no para caer de imprevisto en un mundo brutal y cruel cuyas normas aun no conocemos y con las que debemos de lidiar.
Se habla sobre el impacto que tienen nuestros actos, sobre la necesidad de aceptar sus consecuencias. Sobre lo importante que es todo lo que decimos y  hacemos pero sobre todo analiza lo cruciales que son todas esas palabras que nunca decimos, todos esos actos que nunca nos atrevemos a realizar. Esos que se nos quedan enquistados en el alma para siempre y que sabemos que de haber sido usados en un momento dado habrían marcado la diferencia.
Porque nuestras palabras aunque no lo creamos pueden salvar a otros o hundirlos para siempre.
Pueden ser un salvavidas.
Tal vez hacer a alguien sentirse menos solo, ayudarlo a combatir el dolor, a luchar contra la verdad o simplemente servir como soporte para sus lagrimas.
Porque en realidad de lo que va esta serie es de eso: de lo irreversible.
De todo lo que ya no podemos hacer, de todo lo que no hicimos en el momento acertado .
Por que se ha perdido para siempre en ese túnel de posibilidades infinitas que el tiempo devora y que ya solo existen en nuestra mente. Porque esa persona a la que amamos u odiamos ahora solo sera un recuerdo con el que tendremos que lidiar para siempre.
Una parte de nosotros que nos perseguirá sin cesar.
Y lo cierto es que todos querríamos salvar a Hanna, hacerle ver que en la vida hay cosas increíbles por las que merece la pena luchar.
Pero no podemos porque desde el primer capitulo sabemos que esta muerta.
Y como Clay tambien la hemos idealizado, pensando que era mas fuerte de lo que realmente podía ser. Creyendo que podría hacer frente a cualquier obstáculo que se impusiera en su camino. Subestimandola. Teniendo la falsa sensacion de que ella podía acabar con todo lo horrible y desagradable que hay en el mundo.
Sin ser conscientes de que en realidad solo es otra persona mas, tan vulnerable como todas. Tan fácil de herir como todos. Alguien que no va a acabar con toda la miseria que la vida puede ofrecer.
Una persona tambien dominada por sus miedos y sus pasiones, capaz de guardar silencio o de dotar a su voz de una fuerza extraordinaria. Tan frágil y fuerte como puede ser cualquiera. Tan expuesta como todos.
Y es que al final Clay acaba comprendiendo que no conocía a Hanna, ni el ni nadie. Y tal vez por eso cuando se suicido le dejo todos aquellos cassetes. Porque aunque el no merecía estar en la lista, era alguien al que apreciaba y merecía conocer la verdad. Su verdad.

Porque cuando nos vamos eso es lo único que queda de nosotros. Y el mundo sigue avanzando , tan indiferente como siempre. Sin mostrar el menor cambio.
Pero justamente son las cintas de Hanna las que hacen a ese mundo perfecto de instituto tambalearse y sacar a la luz los esqueletos que cada uno se habia esforzado por esconder.


No voy a mentir, esta serie te puede llegar a doler. Esta contraindicada, dice demasiadas verdades para las que siempre se esta poco preparado.


Y al final como Clay nos quedamos destrozados. Sabiendo que no se trata de un mal sueño o una pesadilla, que ya no es posible cambiar nada. Que el paso del tiempo es irremediable. Que lo que nos ocurre a veces es irreversible.


Y debemos aprender a seguir adelante y vivir con ello. Sabiendo que cada palabra y cada silencio pueden ser cruciales en la vida del otro.





sábado, 25 de marzo de 2017

Demolición.

Hacerse fuerte.
Luchar contra la corriente.
Resurgir de las cenizas. Coserse los rotos.
Echar sobre los restos de sangre sal y tequila.
Lamerse las cicatrices hasta que la sangre sepa de nuevo a vida.



Dejar de respirar solo por la euforia de llenar tus pulmones de aire nuevo.



Llenarse a fuerza de quedarse vacía.


Confiar en que el sol que tienes en el pecho se apague de cuando en cuando para brillar con mas fuerza cada día.



Elevar el dolor a la categoría de arte. Hacer de la herida un elixir que te haga mas resistente a los golpes y puñaladas que nos concede el destino y su desidia.


Tragarse las lagrimas.


Ser de acero. Revestirse. No dejar que nadie se alimente de la carne podrida.



Hay demasiadas moscas que están deseando saciarse con tu muerte. Encontrar alimento en tus heridas.




Y aunque vuelen no llegaran muy alto.



Tienen demasiada carroña cosida a las entrañas. Demasiada fuerza cosechada de la tristeza y el dolor ajeno.



Llevan las alas cargadas de ira.





viernes, 24 de febrero de 2017

Paterson




La poesía es esa caja de cerillas con rótulos de neón que nos saluda cada mañana de manera indiferente.
Una niña desconocida que espera sigilosamente atrapar palabras de la nada y plasmarlas en un pequeño cuaderno infantil.
La poesía se esconde detrás de los rostros anónimos con los que te cruzas en el autobús, en ese banco en el parque que nos esboza una cascada donde podrían fluir sin limite todas nuestras lagrimas. Ese rincón secreto del mundo donde podemos alejarnos del caos diario y encontrar un poco de armonía y paz.
La poesía son los brazos que te acompañan cada noche al cerrar los ojos envolviéndote en un sopor de otro mundo.
Poesía son los momentos cotidianos que intentamos en vano hacer eternos. Todo en lo que creemos, sobre lo que escribimos.


Pero sobre todo aquello que nunca redactamos.


Porque esas simples letras son todo lo que somos.



Una luz que intenta alumbrarnos en mitad de la oscuridad de la noche.


Todo un sinfín de posibilidades.


No todo el mundo puede hacer poesía y reciclar lo vulgar y mundano para convertirlo en algo artístico.




No todos podemos ser poetas, poetas verdaderos de esos que encuentran belleza entre la suciedad y la monotonía.


No todos tenemos el poder de transformar la realidad con el arma de las palabras pero lo que no podemos negar es que vivimos rodeados de poesía.




Solo hay que respirar un poco y mirar a tu alrededor.



Siempre lo he sabido pero hoy Jim Jarmusch me lo ha recordado con esta maravillosa película.



Y viéndola me he sentido un poco menos rara, un poco menos diferente.



domingo, 29 de enero de 2017

La chica que quería ser una cancion de blues.



Solía hablar poco y cuando lo hacia empleaba aquel tono de voz fuerte y quebrado, frágil y resistente. Parecía como si dos personas vivieran en aquel cuerpo menudo y diminuto.
Llevaba años sentándose en aquella esquina en aquel pub anticuado de la calle 13 donde solo acudían pervertidos a masturbarse viendo cintas snuff en la sala del reservado.
Habia vivido grandes días allí, cuando era un sitio donde valía la pena desperdiciar horas enteras.
Aquel edificio destartalado sabia mas de ella que ninguna de las personas que conocía. La habia interrogado hasta que no le quedo mas remedio que confesar todos sus miedos y debilidades, cada pequeño y insustancial detalle de su vida.
Siempre solía pedirse la misma bebida y quedarse contemplando la entrada con la mirada perdida.
Le gustaba imaginar la vida de las personas que entraban en aquel pub. Que tipos de secretos esconderían, donde vivirían, que cosas les aterrarían y cual seria la pasión que los conmovía. Quienes serian realmente.
Porque aquel pub tenia algo que era imposible encontrar en cualquier otro lugar del mundo.
La gente parecía ser quien quería ser.
No quienes otros esperaban que fueran, no quienes ellos mismos creían que eran.
Tan solo eran esa imagen que te encuentras en el espejo mirándote anonada después de una noche de resaca de Bourbon.
Aquel sitio hacia que los instintos mas bajos resucitaran, que los buenos propósitos se desperdiciaran y que la piedad mas anticuada encontrara un sitio donde brillar con luz propia.
Todos los ángeles y los pecadores de aquella ciudad se reunían bajo el mismo techo para demostrar que tras sus cuerpos arrugados y hastiados, las expectativas ajenas aun no los habían matado.
Estaban vivos y respiraban bajo aquellas mascaras y disfraces que la vida les habia regalado de forma gratuita.

Un día un hombre se le habia acercado y le habia preguntado que si hubiera podido venir al mundo siendo un genero musical cual habría escogido.


Ella le habia mirado fijamente y le habia dicho que le habría encantado ser una cancion de blues.


No volvieron a hablar durante gran parte de la noche pero continuo mirándola expectante.
Tal vez estaba esperando alguna explicación, tal vez no.

En aquel lugar nunca se llegaba a saber nada a ciencia cierta.

El hombre la habia tomado de la mano y le habia dicho que era la puta mas triste que habia conocido en toda su vida.



Ella le sonrió y le dijo que cuando te has quemado con el fuego del infierno pocas cosas te pueden dejar cicatriz.


Después de ese día nunca volvió a verlo pero siempre se acordaba de el cuando escuchaba una cancion de blues.

miércoles, 4 de enero de 2017

Esa cosa extraña llamada felicidad.






Le hicieron la autopsia a su sonrisa y les pareció increíble descubrir que habia sido causa natural.
Que el ya no vivía entre esos labios provocando la mueca o la carcajada.
Le hicieron la autopsia a su sonrisa y determinaron que toda esa felicidad la habia tenido siempre dentro.
Que formaba parte de ella. Existía en su interior y se podía activar con cualquier cambio de dirección.
Habia echado raíces en sus hemisferios aun antes de conocerlo.

Y es que la felicidad es esa cosa extraña que nos mira desde lejos y nos ridiculiza pero que a veces nos da una tregua y nos dice que nosotros tambien tenemos derecho a formar parte de ella. Que podemos atesorar una alegría fiera, indomable y sincera.


Una que sea solo nuestra.