domingo, 28 de febrero de 2016
Hola amigo
La grandes multinacionales quieren controlar la ropa que cogemos del armario para vestirnos cada mañana, las cosas que comemos y compramos, las personas con las que queremos acostarnos y la idea de nosotros mismos que sea mas aceptable para los demás. Todo en lo que invertimos dinero, tiempo y energía. Esos trabajos que nos esclavizan y son nuestro único modo de subsistir y formar parte de esta sociedad a la que en el fondo tanto despreciamos. No hay manera de huir. O tal vez todo sea luchar o huir, pero se nos da muy bien huir. Escaparnos de nosotros mismos por medio de la psicosis colectiva, imaginar un motivo mayor que nuestra propia lucha para iniciar una revolución.
Fuck Society es un compañía fantasma, liderada por unos desdichados soñadores que quieren y deben escapar de las garras del sistema. El mal esta formado por la oscura y puntiaguada forma de las grandes empresas, los grandes magnates que luchan a diario por despedazar la ilusión y esperanza ajena para engordar sus cuentas bancarias y ingresos anuales.
En la guerra capitalista no importa cuantos heridos salgan, cuantas vidas se desprecien y manipulen, sobre cuantos cadáveres se cimenté una fortuna.
Elliot sabe eso y tal vez por ese motivo necesita tomar morfina todas las noches mientras sueña con salvar el mundo.
Ese es el mismo motivo que lo impulsa a hackear a sus amigos y vecinos, a averiguar los secretos sucios y oscuros que se esconden bajo la sonrisa mas engañosa, sobre la humanidad mas retocada.
Es el antiheroe definitivo, el dios que no acepta ser su propio profeta. Se ampara en los efectos secundarios de la droga para no descubrirse ante un mundo brutal y devastador que solo acepta la ley del mas fuerte.
Pero no durara mucho. Un perro no acepta por amo al que le pone una correa recordandole a diario su condicion de inferioridad y menospreciandolo.
La revolución ha empezado. Y como todas viene acompañada de una alta dosis de locura y alteración mental.
Las calles se llenaran de indignados, las voces no necesitaran el eco de ningún altavoz para alzarse.
La guerra ha empezado.
Esa que llevamos toda la vida ignorando, esa que necesitamos tanto librar para poder ser al fin libres y pertenecernos sin mas a nosotros mismos.
Elliot de vuelta a casa en el metro, elliot sentado en su escritorio viendo como sus absurdos compañeros de trabajo luchan por salvar sus puestos, Elliot liberando al mundo de las fauces de los depredadores tras un chute.
Pero; ¿realmente hay algo real?, ¿existe algo real?, ¿es real eso que vemos en las pantallas y en las luces de neon cada día ?y lo mas importante ¿somos reales nosotros?
Una serie hasta en la que los cabrones infumables y pedantes como Tyrell pueden convertirse en tus personajes favoritos. Donde los personajes tienen un trazo argumental único y propio que los hace elevarse sobre la idea que tienen de si mismos fotograma a fotograma.
Mr Robot ha sido uno de los mejores descubrimientos que he hecho últimamente, por no decir el mejor.
El mundo necesita mas series como esta.
martes, 9 de febrero de 2016
El declive
Hay directores que tienen algo especial, único y diferente que hace que sus películas sean un producto autentico que abandona su envase para esconderse entre la piel de todo aquel que las contempla. Hay directores que hacen que cada fotograma sea de una belleza visual tan arrolladora que te transporten a otro mundo. A un mundo de sentidos, de palpito, de crujidos y temblores internos. Conocí a Wong Kar Wai con una de sus primeras películas. No se que me llevo a verla pero cuando la acabe estaba completamente enamorada de su forma de hacer cine. Desde aquel momento no he parado de ver películas suyas, es una de las pocas personas que habla con mas veracidad de ese virus tan letal y cálido que es el amor, de como trabaja en los cuerpos, de como hace que a la mente le salgan alas y eche a volar por cualquier ventana , de como nos transforma, nos eleva y nos condena. De porque lo necesitamos para seguir viviendo, para encontrar verdadero combustible con el que nuestro caminar no sea solo un pretexto banal si no un verdadero propósito.
Con fallen angels consiguió llegarme a lo mas profundo con esa historia de la prostituta y el gangster, de los lunares que quieren ser el único paisaje visual que pueble la percepción de unos ojos perdidos que siempre buscan algo nuevo en lo que fijar su atención.
Después llego My blueberry nights y Chunking Express, dos de las cosas mas sencillas y a la vez complejas que he visto. Y como no, tambien llegaron a mi Deseando Amar y 2046 y algunas de sus obras mas antiguas Happy Together y días salvajes.
Me ha dado tanta esperanza, ternura y calidez como frió, dolor y tristeza.
Wong Kar wai sabe que la belleza de la vida es fijar la vista en las pequeñas cosas que aparentemente para los demás no significan nada pero pueden cambiar una existencia, llenarla de gloria.
Sabe que la belleza reside en esos pequeños instantes donde la música se para y lo único que oímos es el silencio y percibimos el perfume de algo extraño que se nos escapa entre las manos y nos hace buscar su origen en los bares, los callejones, los cuartos atestados de gente y los solares vacíos.
Sabe que un corazón puede herirse pero tambien sanarse con una sonrisa o un roce, con una palabra, o la promesa de que el tacto de las cosas no va a ser eterno pero si va a hacer los instantes eternos y eso es lo que basta.
Cuando ves una de sus películas por primera vez te sorprende su lentitud, su minuciosidad, la forma tan descriptiva que tiene de hacerte llegar las sensaciones y las emociones de los personajes.
La pantalla te arrastra y te hace salir de ti mismo a fuerza de reconectar con esas partes de ti que viven en lo mas hondo de tu alma y por las que nunca antes te has interesado.
La música y el color adquieren otra dimensión, casi cósmica. Se hace un abecedario y una religión de una melodía, se la enmarca en un momento intenso y imperceptible, en unos ojos que miran a través de la oscuridad, buscando algo, buscándose tal vez asi mismos a fuerza de reflejarse en el otro.
Es un cine tan bonito, tan intenso, tan espectacular en su conexión de la forma y el contenido.
Es un director que me gusta tanto que incluso acabe leyéndome algunas de sus adaptaciones cinematográficas.
Sabe jugar con el plano exterior pero le gusta el interior. Es un genio pero solo porque sabe como funciona un corazón humano y lo destripa en su mesa de autopsia y sentimos que nos toca la fibra, nos perfora la piel, se adentra capa tras capa sin mas misterio que la persistencia.
Por eso hace poco he sufrido una gran decepción.
No soy de esas personas que juzgan un libro solo por su portada asi que me he propuesto ver The grand master y es sin duda una de sus peores películas, por no decir la peor. Un director tan notable no necesita hacer una película de artes marciales de un personaje conocido y muy analizado como Ip man para llenar una sala de cine.
A fin de cuentas eso es lo que mas tiene el cine últimamente.
Acción, sangre, vísceras, tensión, etc... Y todo adornado y enclaustrado en una pantalla de 3D.
No, lo suyo era mas grande. Era hablar de las emociones humanas y divinizarlas, cruzar la epidermis como quien cruza un nuevo país de incógnito.
Podía hacer tanto con un silencio, podía hacer a la gente sentir ese perfume asfixiante y enloquecedor que es la vida.
La película es vacía, opaca y esta totalmente falta de contenido y sentimiento salvo un par de escenas contadas. Sus partes no conectan entre si, no consigues empatizar con los personajes. Saber que sienten o cuales son sus ambiciones. Aborda un periodo histórico demasiado amplio y ni siquiera aprovecha el potencial que podría haber dado de si un episodio de la historia tan importante como la guerra entre Japón y Corea y las graves consecuencias que trajo consigo. Esto lo trata de forma insípida y superficial, pasando por alto detalles muy interesantes y relevantes. Algo que podría haber sido abordado de una manera mucho mas sensible y delicada parece haber sido recortado y pegado y faltan letras, motivos y sobre todo iniciales. Con ese material la película podría haber sido una verdadera obra maestra pero se centra mas en desarrollar las peleas de kung fu y el declive que este tiene. Un director como el podría haber hecho maravillas con esas premisas pero el resultado ha sido nefasto y desalentador. Vamos, una total decepción.
Y lo peor es que las personas que vean esa película pensaran; vaya otro director asiático que hace una película de artes marciales.
No se si el motivo ha sido tener mas éxito o si ha sido indagar en otro tema desconocido pero las artes marciales son un tema tan trillado, tan casual y usado como una de esas alfombras que nunca tiras por pereza, esas feas de narices a las que te acabas acostumbrando.
Tal vez por eso escribo este post, porque aunque este muy decepcionada y se me halla caido uno de los grandes no quiero que la gente se quede con eso.
Que para ellos sea otro director asiático de artes marciales.
Es mucho mas que eso.
Desgraciadamente las mejores obras de un artista son las primeras. En ellas no se tiene miedo, se arriesga, se expone todo. No se teme a la critica o se depende de las alabanzas. Uno escribe para si mismo, uno crea para su yo interior y no necesita mas ruido que el de su propia respiracion trabajando.
Ver a Wong kar Wai no era ver una película de acción ni biografica, era una experiencia sensorial. Dos horas se hacían un instante sin que te encogieras en tu sillón preguntándote que pasaría a continuación.
Y por eso escribo esto, porque no es justo que todo lo que es único tambien tenga un declive y solo sepamos valorar como se han precipitado las cosas al vació de forma irremediable.
martes, 5 de enero de 2016
Ser poesía, doler, sostener la mirada, cubrirse del tiempo.
Una vez me hice una camiseta con un pintauñas. Era un desastre y estaba un poco rota pero la estuve llevando durante años solo porque estaba orgullosa de la frase que había escrito en su parte delantera y porque realmente sentía que llevaba algo que me representaba de verdad.
Soy de esas personas que se quedan paradas mirando un paisaje o contemplando el silencio o la risa de una persona.
A lo largo de mi vida he escrito mucho sobre lo que significa querer y ser querido pero creo que el amor se basa en sostener la mirada del otro sin que te haga daño. La mayoría de la gente no valora eso. Atrévete a mirar, a mirar de verdad, a bucear en el alma de una persona y desnudarte con todos sus monstruos. Quitarles el miedo poco a poco entre susurros y demostrales que tambien pueden ser musas. Que aun queda oportunidad para ellos.
Amar a alguien es arrojarte al mar bravo y helado de su mirada sabiendo que puedes ahogarte y llevando puesta solo una sonrisa. Trazar laberintos en su piel sin necesidad de encontrar el camino de salida. Esconderte entre sus inseguridades y esculpir tu nombre sabiendo de antemano que algunos renglones siempre estarán torcidos.
He llegado a llorar con el afilado y puntiaguado roce de una inicial que de tanto lucirla se me ha clavado fuertemente en el cuello.
Te dicen que respires profundamente, que todo pasara.
Pero ahí letras que te abrasan por dentro y devoran toda tu calma convirtiéndola en ansiedad.
Hay letras que uno cree que lleva puestas y que en realidad visten y forman parte del tejido muscular, alimentando a los huesos.
Soy ese tipo de persona que habla con su corazón a las cuatro de la mañana y deja salir a los fantasmas para tener mas calor en la cama y inventar nuevos cuentos.
A veces sueño con correr descalza en un día lluvioso y gritar hasta quedarme sin fuerza en las cuerdas vocales.
Me gusta el olor de los libros antiguos y el tacto de las paginas de los nuevos. Disfruto cuando veo que alguien ha escrito algo en las calzadas y mi canción favorita a veces ha sido la respiración de unos labios indecisos sobre mi cuello.
Puede que tal vez esto no tenga sentido.
En la vida siempre apuesto demasiado y me arruino fácilmente pero es la verdadera atracción del juego.
Siempre he sentido que los demás me miran fijamente y analizan todos mis aciertos y mis errores.
Continuamente he pasado mi vida sintiéndome alabada o criticada por los otros.
Desde que tenia doce años he comprendido el peso tan fuerte que tienen las palabras cuando te las cargan bajo los hombros y tienes que construir una casa con ellas sin mas sustento que el verbo.
Sin embargo siempre he conservado esa parcela de libertad y locura resguardada de la lluvia permanente de la vida y cubierta por el esternón.
A veces me ha tocado reír con el roce de su estigma, otras me ha disparado en la sien de imprevisto.
Nunca me ha importado que los demás me quisieran o me odiaran por lo que pudieran ver en mi mirada.
Solo he mirado fijamente en mi vida en dos ocasiones. Lo demás han sido parpadeos, flashes intermitentes que cambiaban de dirección cuando creia que tenia un rumbo fijo.
Tengo una colección de llaves que no pueden abrir ninguna puerta pero aun no logro desprenderme de ellas.
A veces me gustaría pararme en mitad de la calzada y dejar que el tiempo chocara con mi piel produciendo algún atasco, solo por la incertidumbre, por la poesía del momento. Me gustan mucho los instantes en los que se congelan los minutos y las agujas del reloj hacen poesía con nuestros sueños.
Ya no tenemos esa edad donde jugar a averiguar la forma de las nubes es realmente divertido.
Si te has cansado de mirar puedes irte.
Pero esto es todo lo que soy, lo único que soy. Lo único que siempre conservo.
Tu y yo podríamos ser poesía si creyéramos que mirarnos fijamente es lo único que cuenta, el único momento del día donde no estamos muertos.
Donde somos verdaderamente sin existir, donde vivimos a destiempo.
Podríamos quedarnos a vivir en ese instante y dejar morir el resto.
lunes, 2 de noviembre de 2015
A fuerza de recordarte he aprendido a olvidarte
He aprendido que el verdadero valor de una sonrisa consiste en sonreír por vicio, sin motivo, porque si, por pura necesidad.
Y me alimento de esas sonrisas quebradas y rotas que tienen un mar de tristeza donde puedes perderte para siempre si te atreves a adentrarte en ellas. Esas que le dan a tus pies un motivo para caminar.
Las colecciono aunque a veces me duelan en las costillas, en las entrañas, aunque se me cosan en las pestañas de forma luminosa y empapen mis sueños y mis esperanzas con su incesante aguacero.
Porque de ellas nacen las mejores sensaciones, las mejores ideas, los días mas bellos. Brotan los mejores deseos.
He aprendido que ya no necesito tu seguridad apoyada en mi nuca, tu saliva hurgando mis hemisferios, tu ternura postiza como muleta para poder caminar.
Tu rostro fatigado ya no es lo único que miro cuando voy caminando hacia la nada en esta carrera que es la vida.
Ahora miro al horizonte.
Ahora ando descalza.
Porque nunca me gustaron tus botas y no las necesitabas para llegar a donde me encontraba y llenarme las yemas de los dedos de fango y de vida. Hacer saltar a mi corazón al vació.
De manera extraña y casual soy feliz. Con esa felicidad sincera que solo los corazones mas quebrados pueden atesorar.
Con esa felicidad fiera y indomable que te daba tanto miedo abrazar.
Esa que te rompe los huesos y luego te los vuelve a pegar.
La que encontrábamos en las paginas de todos esos escritores muertos que nos elevaban de la miseria de esta tierra y nos hacían levitar.
Y me alimento de esas sonrisas quebradas y rotas que tienen un mar de tristeza donde puedes perderte para siempre si te atreves a adentrarte en ellas. Esas que le dan a tus pies un motivo para caminar.
Las colecciono aunque a veces me duelan en las costillas, en las entrañas, aunque se me cosan en las pestañas de forma luminosa y empapen mis sueños y mis esperanzas con su incesante aguacero.
Porque de ellas nacen las mejores sensaciones, las mejores ideas, los días mas bellos. Brotan los mejores deseos.
He aprendido que ya no necesito tu seguridad apoyada en mi nuca, tu saliva hurgando mis hemisferios, tu ternura postiza como muleta para poder caminar.
Tu rostro fatigado ya no es lo único que miro cuando voy caminando hacia la nada en esta carrera que es la vida.
Ahora miro al horizonte.
Ahora ando descalza.
Porque nunca me gustaron tus botas y no las necesitabas para llegar a donde me encontraba y llenarme las yemas de los dedos de fango y de vida. Hacer saltar a mi corazón al vació.
De manera extraña y casual soy feliz. Con esa felicidad sincera que solo los corazones mas quebrados pueden atesorar.
Con esa felicidad fiera y indomable que te daba tanto miedo abrazar.
Esa que te rompe los huesos y luego te los vuelve a pegar.
La que encontrábamos en las paginas de todos esos escritores muertos que nos elevaban de la miseria de esta tierra y nos hacían levitar.
domingo, 25 de octubre de 2015
Mujeres
Ser una mujer es un estigma que antes o después deja huella.
A veces comienza con un desconocido saliendo de casa ante la atenta mirada de los vecinos que culpan lo que sin embargo están hartos de ver y de comprender por parte del sexo contrario.
Otras veces es una simple conversación subida de tono o trascendental la que sirve para activar la alarma.
Es curioso como el sonido de una risa o un silencio puede desencadenar tanto movimiento ajeno, desatar el torrente incesante de palabras que colisionan con un simple momento.
Puta, guarra, zorra, cerda, roba novios, asquerosa, buscona, ramera, deslenguada, sucia.
En ciertas ocasiones no hace falta ni eso.
Bastan un simple roce, una sonrisa involuntaria, una mirada esquiva. El tamaño de la falda o el vestido que son mas cortos de lo habitual como si alguien hubiera definido un patrón. El delineador de pestañas y el pintalabios que son mas llamativos de lo común.
Se lo ha buscado, se lo merecía, lleva mucho tiempo así, entro buscando guerra. Cuando una mujer hace eso debe atenerse a las consecuencias.
El viola, el mata, el condena, el reprime, el juzga.
¿El?
El ha crecido amparado por una paternidad postiza que oculta la verdadera. La verdadera esta escondida tras el velo nocturno de un televisor que adoctrina las conciencias mas adormecidas, las mas débiles, las mayoritarias.
El es ella. El es todos.
La sociedad viola, la sociedad mata, la sociedad condena, reprime y juzga.
La sociedad somos todos. La sociedad machista cada día esta matando mas mujeres.
¿Su delito?
Su delito ha sido nacer. Su delito viene marcado con una herida que siempre sangra. Que delimita cada momento de la existencia, que predetermina lo que esta por acontecer.
Es una herida tan propia y tan singular que nadie mas puede verla.
Que permanece oculta ante las miradas mas atentas. Esas que dicen ver mas allá de lo aparente.
Pocos sentimos esa herida, a pocos nos duele.
Aunque nos digan que aparece a los once o doce años con eso que se llama pubertad.
Esa herida es hereditaria, comienza con el primer llanto de un neonato que no sabe donde se ha metido. Esa es su primera manifestación.
Nos la ha impuesto dios. Ellos, ellos.
Los que tendrían que ampararnos y que protegidos por el velo de la duda juegan a condenar lo que no comprenden.
La biblia con su estúpido juego de la manzana, con esa serpiente que satisface a la vez que aleja del paraíso eterno.
Los ojos de una persona pueden decir muchas cosas.
Pueden expresar soledad, terror, miedo , insatisfacción, felicidad, esperanza, ternura.
Pero hemos dejado de mirar a la gente a los ojos para ver la verdad que esconden sus parpados.
Preferimos el contenido prefabricado de un noticiario.
Algo envasado de su miseria que nos permita creer conocerlos y a la vez nos venda una falsa sensación de seguridad y confort que nos ayude a superar los pequeños desajustes de nuestra vida.
Sangre, tenemos mucha sangre de esos cuerpos en nuestras manos pero la luz no es la adecuada para verlos.
Ser mujer es soportar una carga descomunal. Algo que no se puede expresar con palabra ni tampoco fragmentar con el verbo. Ser mujer es llevar sobre la espalda una pesada columna que es el doble del cuerpo. Algo que esta hecho para quebrarte por mucho que te empeñes en seguir avanzando. Y tienes que soportar cada día de tu existencia manteniendo un peso que te hace frágil y ridícula y encima sonreír y dar las gracias muchas veces. Es el peso de la perfección, de la normalidad y de la costumbre.
Un peso que nos parte en dos la columna, que nos hace menudas y débiles, que nos deja sin respiración.
Muchas dan cursos de natación.
Intentan soportar el embiste de las olas, dotar a sus columnas de la fuerza necesaria para resistir tanto peso.
Aprender a nadar a contracorriente porque a veces es la única forma de nadar.
Jugárselo todo en un largo porque a veces es un paso el que determina el devenir de una vida.
Pero no pueden. Se ahogan, se ahogan cuando llegan a la mitad.
Y los que de forma altruista han tendido la mano la esconden porque no pueden soportar el claroscuro original de una belleza real.
Porque la palabra humillación y verguenza aun sigue siendo un perfecto pretexto para ampararnos en lo usual y no descubrirnos como verdaderas bestias.
Lo están intentando, verdaderamente lo están intentando.
Pero es un peso demasiado grande.
Es un peso que queramos o no imponemos todos.
Y las estamos matando. Estamos robando sus segundas oportunidades, haciéndolas sentir verguenza y miseria por el mero hecho de haber nacido mujeres.
Escondiéndolas bajo la figura de una costilla sin la cual siguen sin ser nadie ni nada por mucho que destruya y arme el tiempo .
Por mucho que avancemos.
sábado, 3 de octubre de 2015
.
Me gusta Fellini. Consiguió hacerme llorar y a la vez dibujarme una sonrisa con Las noches de Cabiria, me hizo sentir compasión por una bestia ruda y dura como Zampano en la Strada, me cautivo con la Roma de La dolce vita y con la elección final del protagonista que ciego y sordo tambien ha sido atrapado en unas redes de las que no escapa mas por comodidad que por riesgo.
Los inútiles tal vez me han transmitido una mezcla de sentimientos contradictorios que componen todas sus películas: ternura, crueldad, tragedia, esperanza, dolor, desolación, comedia.
Tan agridulce como la vida misma.
Tan cercano como cualquier rincón de nuestras vidas.
Para mi la vida, las personas y todo el que aspire a hacer arte debería tener esto en cuenta.
Contraponer emociones tan distintas, mezclarlas en un cóctel que puede dejar mal sabor de boca y arriesgarse a exponerlas a cualquier comensal aunque puedan ser fatídicas para su paladar.
Ver a Fellini es como sentir un dolor agudo, profundo, inexplicable. Un dolor que siempre ha existido y existirá siempre en el ser humano. Pero ligado a ese dolor va unido un sentimiento de calidez, de ternura, dulzura y de redención. Un sentimiento plagado de esperanzas, de nuevas promesas, de ilusión. De trenes que parten hacia algún nuevo lugar donde recomponer los pedazos de toda una existencia. De trenes que van hacia alguna parte.
Como un mago que saca un truco inesperado de debajo de su manga y te deja completamente boquiabierto planteándote que la parte de la realidad que ves solo es la parte que tu cerebro ha condicionado y ha impuesto a tus sentidos.
Esto no es cine. Esto es vida, es realidad.
Esto son películas dignas de verse una y otra vez. Porque cada vez que las visualices obtendrás una sensación diferente, porque es cine que crece conforme tu vas creciendo, porque vive su vida contigo y en cada toma te aporta una idea distinta mas fructífera que la anterior.
Si la mitad de los directores actuales aspiraran a crear algo tan fresco, tan personal y único.
No, ya no quedan tantos directores como Fellini.
Ahora buscan atraernos con luces de neón de un colorido bonito que nos parecen llevarnos a algún lugar en mitad de la noche pero cuyo efecto se desploma de madrugada dejándonos tan vacíos y huecos como estábamos antes, sin habernos transmitido nada.
Ya no se hace tanto cine con sentimiento, impera la fría razón de las cifras.
Pero siempre nos quedaran joyas como estas que nos desgarren y a la vez nos recompongan.
Que nos hagan respirar el arte en estado puro.
Impregnarnos de su verdadera esencia.
Sentirnos tambien artistas.
Artistas de la vida. Artistas de toda una existencia.
miércoles, 16 de septiembre de 2015
Se llamaba Adele
Concibió aquel relato de una manera repentina y desganada como un medio de entretenimiento mientras duraba aquel viaje en tren.
En casa le esperaba Peter que seguramente ya habría dejado a sus dos hijas en el colegio y estaría viendo el noticiario en la televisión.
Siempre había sido así desde que se conocieron. El necesitaba hechos para hacer su existencia mas cómoda, ella se había alejado de toda aquella parafernalia y se había refugiado en las ideas que surgían en su mente para dar rienda suelta a los caprichos de su imaginación.
Se había vuelto un poco dependiente de los personajes de sus libros y aquello era algo confirmado pero justamente en aquel que tenia como fin ser un simple relato intento desligarse un poco de las desventuras de sus caracteres.
No le salio como había pensado. Cuando llevaba una hora de viaje comenzó a sentir aprehensión por aquella mujer que veía como la rutina de su vida se veía completamente cambiada y debía inventar un montón de pretextos inútiles para intentar convencer a su familia de que aquello era solo temporal.
Le cogió tantísimo cariño a Adele que cuando se apeaba en el tren con sus dos hijas le pareció verse así misma y a sus pequeñas marchar hacia un destino incierto.
No sabia porque había comenzado a escribir sobre el holocausto, buscaba un tema social desde hacia días pero nunca había tenido ese en mente. Sin embargo cuando le fue dando pinceladas al personaje de Adele sabia que se hallaba ante una buena historia.
Tanto se ensimismo en los destinos de aquellos seres de papel que cuando el tren paro tuvo que avisarla el revisor de que había llegado a su estación.
Peter la recibió algo preocupado. Aquello no era normal en el. Su cara por lo general jovial y fresca tenia ahora un aspecto un tanto taciturno que se había desplegado en forma de pequeñas arrugas que surcaban su frente , fruto inequívoco de haber estado frunciendo el ceño horas antes.
Por el camino le explico que debían sacar a las niñas rápidamente de la escuela y irse a otro lugar. Se avecinaban grandes cambios.
Su primera reacción fue de sorpresa y asombro. Hasta ahora había llevado una vida tranquila y pacifica. Tenia un trabajo estable, una familia que la quería. No entendía porque toda aquella rutina ahora se veía amenazada por una presencia exterior.
La guerra, dijo Peter, se acerca la guerra.
Sabia de primera mano el miedo que habían pasado Anette y Jeanne abrazadas al abrigo raído de Adele mientras el SS las iba identificando. ¿ Iba a ser esa una ruptura definitiva? ¿ Nunca iba a volver a encontrar esos dos pedazos de si misma que tanto dependían de su entereza?. Mientras el hombre iba destinando pabellones pensaba en la guerra, en lo absurdo de la guerra.
Que separa familias y hiere a los seres humanos sin mas destino que el juego de poder de otros que nunca encontraran en las lagrimas ajenas el sabor de las propias.
Se veía así misma como Adele aferrando a sus dos hijas mientras el automóvil de aquel hombre avanzaba sobre el asfalto. Al principio todo había ido bien, Peter lo tenia todo planificado para sacarlas del pais. Pero luego comenzaron las dudas, los infortunios... La guerra había comenzado antes de lo previsto y una bala había alcanzado a Peter mientras volvía de casa con los pasaportes falsos. Para conseguir esos pasaportes habían tenido que poner en venta la casa y todos sus bienes importantes. Habían tenido que sacrificar todo lo que hasta entonces había sido hogar y seguridad.
Sintió un puñetazo en el estomago que le atravesó la espina dorsal y le cubrió de escarcha la espalda con la misma intensidad que la caída de Adele al suelo cuando veía marcharse a sus dos hijas al pabellón de los niños y sentía que el mundo se desplomaba ante sus pies.
Había llorado con Adele, la había sentido como una hija cercana a la que veía padecer todas sus penas en silencio sin posibilidad de consuelo.
Por aquel entonces no sabia porque aquella historia tan remota le había dolido tanto.
Para conseguir un nuevo pasaporte tuvo que empezar a prostituirse.
El primer cliente fue el hombre que le había vendido a su marido los pasaportes. Ella lo conocía de las veces que habían quedado con el para hablar de los tramites del viaje. Esta vez no podía concederle ningún pasaporte, viajarían en su camión pero el dinero de su marido había sido invertido y por tanto para conseguir tres plazas necesitaba trabajar duro.
Aquel hombre posiblemente había sido un hombre común. De esos que te sirven el desayuno en la cafetería o de los que trabajan en el campo y llegan a sus casas doblegados por los esfuerzos de la naturaleza.
Pero la guerra había destrozado a los hombres y a las mujeres y los había despojado de su falsa bondad para mostrar sus instintos mas bajos y ocultos, sus perversiones mas secretas.
Aquel podía haber sido un buen hombre si la realidad no le hubiera mostrado su verdadera naturaleza.
Pensaba en ello. Pensaba en Adele mientras aquel hombre se abalanzaba sobre ella y le dejaba en la nuca aquella fragancia a tierra mojada y a humedad.
No quería recordar todas las veces en las que tuvo que dejar su cerebro apagado mientras su cuerpo iba recibiendo una sacudida tras otra, una descarga de pasion a la que ya no tenia el poder de hacer frente.
Seguía pensando en Adele sola en el pabellón mientras aquel SS la miraba con lascivia y le proponía un trato. Pasaría algunas horas del día con ella y de ese modo le haría llegar sus cartas a sus pequeñas y el le traería recuerdos de ellas. Al principio fueron jirones de tela, luego mechones, alguna cadena. Llego a creer que lo que aquel hombre le ofrecía no concordaba con lo que llevaban puesta sus hijas cuando las dejo marchar. Llego a pensar que dormía abrazada a los restos de algún cadáver extraño pero a veces el único modo de sobrevivir es creer en las mentiras que nosotros mismos creamos.
Eso le paso a ella cuando se apeo en aquel camión escondida en la parte trasera con sus hijas.
Las pobres no habrían sobrevivido mas en aquella casa en ruinas donde vivian desde que su marido murió. Y en aquel ambiente cada vez aparecían personas mas sospechosas que amenazaban a lo único que la guerra todavía no les había robado: su inocencia.
¿Como una persona común puede perderlo todo y ser destrozada por la guerra?
Con ese pretexto comenzó la novela. Lo único que desconocía es que cada linea se convertiría en un pasaje de su vida.
Tuvieron que bajar rápidamente del coche que solo los llevaba hasta la frontera. Para poder pasar la frontera debían escabullirse entre un camino de tierra que estaba por debajo de las alambradas. Para ello debían primero huir de las balas de los oficiales que debían estar a alerta de su entrada.
La pequeña Camille no lo resistió y cuando la carrera comenzó la avalancha ingente de cuerpos hizo que en un momento se viera separada de su madre y de su hermana. Aquel crucial momento basto para que fuera aplastada y quedara sepultada en aquella mole de sueños frustrados y esperanzas tardías que habían sido alcanzados por las balas.
Los tiros habían comenzado antes de tiempo pero no tuvo tiempo a pensar, su cuerpo solo tenia un cometido. Correr, correr, correr.
Ni siquiera se dio cuenta de la falta de Camille, estaba exhausta, completamente ida.
Justo cuando había traspasado la valla con Elena bajo el brazo un soldado la alcanzo y le apunto con una escopeta en la sien.
-Señora le exijo que retroceda.
-No puedo, murmuro ella
Y callo desfallecida a sus pies.
Se levanto mas tarde en una camilla cochambrosa, atendida por una mujer extraña en un lugar desconocido.
-Necesito su nombre y sus datos para poder repatriarla señorita.
-Adele, me llamo Adele. Digale al SS que necesito saber algo nuevo sobre mis hijas.
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