viernes, 17 de agosto de 2012

Leslie había perdido la cabeza




y caminaba encorvada mientras los arboles se retorcían violentos y soltaban bolas llenas de colores que la manchaban como si fuera un cuadro de Pollock.
Hacia semanas que no podía cerrar los ojos pero le fascinaba aquel panorama.
Al andar por el asfalto le costaba mantener la compostura y no hacer a una pierna tropezarse con la otra.
De camino a su entrevista varias personas le preguntaron si estaba bien pero cuando comenzaba  a hablar sus palabras comenzaban a desdibujarse de su mente y no recordaba lo que quería decir.
Leslie se había levantado con ganas de cometer un crimen y pensó en ello mientras observaba a los transeúntes y el cuchillo que llevaba anudado en el tobillo se balanceaba de un lado a otro .
Hubiera sido genial clavárselo a cualquiera y comprobar como la gente la miraba horrorizada.
Mañana los periódicos hablarían de las voces que oía, de su adicción a los psicotropicos y de lo mucho que le gustaba apuñalar a personas pensando que eran cerdos.
Puede que alguien descubriera la vacuna para el cáncer o que una vecina salvara a una niña de un incendio pero el horror tendría el poder de eclipsar todos los titulares y hacer olvidar a la población que el mundo puede ser a veces benevolente.
Sorprendentemente consiguió llegar a aquella sala , superando el nerviosismo inicial y la poca fuerza que habían adquirido sus pies.
Allí bajo un haz de luz estaba aquel hombre de sonrisa angelical mirándola de hito en hito como preguntándole que tal le había ido el fin de semana.
No lo miro. No pudo mirar aquella sonrisa y no sentir una nausea correr por su espalda.


Se limito a tomar asiento y a mirar hacia la ventana mientras la sala giraba hacia un lado y a otro y su interlocutor la miraba interrogante.

-¿Porque?. le pregunto , mientras pensaba en lo agradable y satisfactorio que seria clavarle el cuchillo una y otra vez en el pecho.

-¿Sabes?-matizo el, el año pasado fui con mi familia de vacaciones. Era increíble bajar a la playa y observar aquella despampanante puesta de sol. Pero era mucho mejor ver salir de los huevos a todas aquellas tortugas. Mis hijos lo observaban expectantes, maravillados del don de la vida hasta que las sombras de los pelícanos se cernían en el horizonte y comenzaban a picotear con fuerza a aquellos indefensos seres.
Entonces se tapaban los ojos pero yo se los abría de par en par para que pudieran contemplarlo mejor y les decía : Observad,esta es toda la grandeza que la vida puede ofrecernos.
Pase años buscando algo así en mi vida, hasta que finalmente lo encontré y hoy soy una persona mas satisfecha consigo misma.

Y dicho esto volvió a sonreír con aquella sonrisa suya punzante.


Henrick Miller había sido el hijo único de una familia católica practicante. Estudio derecho en la universidad y se matriculo con honores en un buffete de abogados muy prestigioso.
Se caso con una chica que había sido vecina suya toda su vida y tuvieron tres hijos que lo adoraban.
Cedía millones a una organización para la alfabetización de niños huérfanos  y había firmado un contrato para donar sus órganos cuando muriera.
Era el típico hombre que pregunta a su vecina el porque de esa cara compungida o esas ojeras.
Todos los que lo conocían lo adoraban y cualquier persona se habría sentido satisfecha con que permaneciera un solo minuto a su lado.

Leslie sin embargo le habría rebanado la sesera en un par de segundos.

Es mas, estuvo a punto de hacerlo pero el valor le flaqueo en el ultimo momento.

-¿Porque el?-susurro

-Porque era demasiado bueno para este mundo.

Y entonces sin previo aviso salio despavorida de aquella sala y no paro hasta llegar a su casa.

Cuando llego allí hizo la maleta y decidió internarse en aquel sanatorio mental.




Henrick Miller había sido un santo hasta que se descubrió el cadáver de un niño pequeño en su jardin.
Leslie perdió a su hermano Bill dos días antes de celebrar su quinto cumpleaños pero llevaba semanas siendo sometido a torturas en un desván.

Aquella misma noche después de enterrarlo, Henrick subió al cuarto de su mujer y le beso la frente.
A la mañana siguiente llevo a sus hijos a la escuela y mantuvo una animada conversación con la profesora.

Henrick Miller mantuvo la compostura hasta allí en aquella cárcel , soportando sin inmutarse su castigo.

Leslie lo sabia y si el mundo era un lugar donde Henrick Miller podía dormir apaciblemente, mas valía pasar el resto de sus días en un sanatorio.



lunes, 13 de agosto de 2012

Eran las cuatro de la mañana






y desde los cristales del aeropuerto el cielo avanza sin miedo por el horizonte.
A las siete en punto todo se empezara a llenar de ruido y bullicio.
Las maletas convertirán el suelo en una espalda metálica transpasada por unos fríos dedos que arañan como marcan su paso firme por el suelo.
La madrugada traerá los besos mas tiernos y las despedidas mas frías.
La tarde se cubrirá de encuentros edulcorados por la emoción y de perdidas provistas de aviones que nunca llegan o personas a las que siempre se les para el reloj.
Vivir en un aeropuerto es divertido.
Es pasar a ser el narrador omnisciente de la vida sin que los actores principales caigan en la cuenta.


A nuestro modo de ser todos vivimos en aeropuertos soportando cada año una cantidad ingente de decepciones e ilusiones.

Yo tengo una maleta llena de billetes desde hace muchos años.
Siempre me propongo abandonar mi estancia a la intemperie y tomar cualquier destino.
Por la noche tengo claro el vuelo que tomare y los pasos que me llevaran hasta el pero por la mañana todo se desdibuja como si los sueños estuvieran hechos de otra materia distinta a la vida.
Para muchos podría ser una indigente.
Es normal que se me considere como tal.

Me he convertido en una prófuga de mi misma, me he abandonado en un viaje sin rumbo y sin sentido y por mas que intente creer en ello estoy perdida en un lugar desconocido que pese a las hipótesis que labro solo me da dudas, sospechas y un profundo y total desconocimiento.

No se nada de la vida. Solo se que vivir consiste en mantener los pies firmes en la tierra y en encontrar fuerza cuando flaqueen.
Suelo darle a mis tobillos el impulso que le dan los maquinistas a las alas de los aviones.
Y por momentos ilusorios y casi felices creo que vuelo y me desplazo muy lejos , hasta donde mis parpados puedan llegar.

Lo curioso de amanecer en ese lugar extraño es que cada parte de mi cuerpo lo reconoce como suyo.


Tengo la misma mirada soñadora de las azafatas y de los pilotos.

A veces el miedo me invade como  a un niño pequeño que toma su primer vuelo y siente un pinchazo en la barriga.

Como el no se que me deparara el trayecto pero una parte de mi quiere llegar pronto a casa.

Otras veces me transformo en el pasajero que seduce con miradas a su compañero de vuelo y que esta mas interesado en el propio viaje que en el destino.


Los amores que se viven en los aeropuertos están hecho con la misma fina tela con la que se cubren los secretos que esconde el corazón de las personas.


He llegado a oír el orgasmo mas triste del mundo y la pasión mas desenfrenada.


Me gusta ver amarse a extraños, sentir que visito lugares nuevos para luego volver al punto de partida, convertir mi cuerpo en el suelo por el que la vida camine despacio y de puntillas.


Vivir en esos lugares tan lejanos y abstractos a la mente humana no es algo tan remoto.

Porque son esos escenarios los mismos donde transcurre la vida.



Yo lo se. Pero cada mañana la niebla y el bullicio me hacen olvidar donde estoy, quien soy y que hago en este mundo.

No tengo respuestas.



Solo un billete de ida  hacia ninguna parte con miles de preguntas.



http://www.youtube.com/watch?v=NJP77-jBg5Y



http://www.youtube.com/watch?v=NgbcXig1TZ8


http://www.youtube.com/watch?v=dN3GbF9Bx6E

domingo, 12 de agosto de 2012

Con cariño , de tus muertos.








Manuel usaba a Berenice a su antojo.
Pero era imposible no hacerlo siendo Berenice la persona mas interesante que había podido ofrecerle el mundo.
Era la chica por la que cualquiera habría caído rendido en dos instantes.
Con sus largas pestañas, su cuerpo curvilíneo y su carácter afable y a la vez irascible . Manuel lo sabia, sabia que era imposible no quedar prendado a sus encantos y por eso decidió utilizarla de aquella manera.
Sabia que Berenice no era uno de esos personajes planos ni fácilmente predecibles pero después de la cuarta novela había perdido ese impulso de creatividad, energía y genialidad.

Podría haberla hecho un personaje lleno de contrastes pero había decidido convertirla en una cortesana de la casa de Madame Emille.
Era tan solo un personaje secundario con el que Thomas ( un ministro de la Revolución Francesa) tenia una aventura.

A thomas también lo había maltratado bastante y era consciente de ello.

Pero había pasado esa fase donde uno se pregunta el porque del mundo y analiza la realidad.
Había sustituido su curiosidad insaciable por una base de novela histórica que amoldaba en las hojas como si hubiera sido ideada para tomar esa forma.

Atravesaba la novela sin percance alguno e incluso había decidido cambiar el curso de los acontecimientos. Lo que podría haber sido una novela brillante se había convertido en algo simplón y carente de sentido que cualquiera podría analizar en dos segundos.

Era una novela apta para todos los publicos


Con suerte ganaría el nobel de literatura o algo parecido.

Estaba de moda hacer la critica hacia algún periodo histórico lleno de opresión y de violencia.

Había decidido coger la Revolución francesa porque el Holocausto había resultado un tema aun mas explotado y porque a Vargas Llosa le había funcionado escribir acerca de la explotación colonial con el sueño del celta.

Daba igual si el libro resultaba una mierda, lo importante era que vendiera miles de copias y pudiera irse el fin de semana a Londres con su amante de dieciocho años.

Podía soportar el destino que había elegido volcar en sus paginas pero cada noche una vaga imagen de los personajes principales lo asediaba en sueños.

Veía a Thomas golpearlo en el pecho y vociferarle que podía haberse adentrado en su variable personalidad en vez de recrear a un joven soñador e idealista que caía ante las redes de un sistema por el que era devorado.
Berenice también solía visitarlo muy a menudo y lo miraba recelosa desde cierta distancia.
Haberla convertido en una simple prostituta era imperdonable. Su personaje tenia la pasión suficiente como para hacer algo mas en la novela que abrir las piernas y parir bastardos.

Pasión.


Era algo que les faltaba a los dos personajes principales.

Había convertido una época llena de pasión y rebelión en una sucesión de hechos que iban encadenados uno tras otra y que el espectador medio analfabeto descubría sin llevarse muchos quebraderos de cabeza.

Como una de esas telenovelas que echan por la tarde o una de esas series de treinteañeros con problemas sentimentales de chavales de dieciséis que tanto gustaban.

Quedaba un día para el sábado y su editor estaba ansioso por leer el manuscrito.

Manuel escribió la ultima pagina del libro con un trabajo sobrehumano.

Como era de esperar Thomas moría a manos del populacho aun después de haberse sacrificado por mejorar las condiciones de la vida y paliar las injusticias sociales.
Y Berenice quedaba sola en aquel lupanar esperando para siempre cuan chiquilla ingenua al hombre que le había prometido un mundo mejor.

Aquella noche llamo al editor y le dijo que había escrito la novela mas brillante que hubiera podido recrear.
El hombre se ilusiono pensando en la pasta que iba a ganar y le pregunto cual era el tema central del libro. Manuel le comento vagamente que era una critica contra la violencia y la brutalidad sin limites de la revolución francesa.
El editor emitió una sorda carcajada y le comento que debía haber leído demasiadas veces ''Historia de dos ciudades'' pero Manuel lo ignoro diciéndole que era imposible innovarse , que todo estaba escrito y que era imposible no influenciarse por las grandes obras.
Ademas- añadió- los míos son unos personajes ricos en contrastes, el publico los aclamara.

Y dicho esto colgó.

La creatividad y el derroche de originalidad le funcionaban a uno en sus primeras novelas. Cuando se habían asentado los pies en el mundo real era imposible no conformarse con la simpleza.


Aquella noche percibió una sombra fantasmagórica en la habitación.

Pensó que era otra de esas fantasías donde Berenice y Thomas hacían aparición en la habitación pero con un terror atroz comprobó que las dos imágenes espectrales se habían convertido en algo corpóreo.
Tan corpóreo como su propia piel y carne. Y allí estaban los dos, observándolo con una sonrisa desde cada esquina de la cama.
Berenice mas hermosa que nunca con aquella tez bronceada y los ojos mas verdes que hubiera visto. Y Thomas vestido con su uniforme y dedicándole una sarcástica mirada.

-Vosotros no podéis ser reales--murmuro.

Pero en vez de contestarle Berenice saco un cuchillo enorme y se lo mostró desde la distancia.
Estaba totalmente aterrado pero no podía huir porque Thomas lo agarraba de los brazos con una fuerza salvaje.

Y por primera vez aquellos labios sellados emitieron palabra con una voz cristalina crispada tal vez por el rencor que sentía hacia su creador.

-El final de la novela nos parece demasiado mediocre. Vamos.. Crees que Berenice habría podido perdonar a su amante después de descubrir que era un ministro importante.
Ella estaba convencida de que era un pobre campesino, un hombre sin familia e hijos.
Un hombre pobre y diferente. Thomas no habría muerto bajo la crueldad del populacho. Habría muerto en la alcoba a mi lado. De una manera mas dulce y sentimental.
Me hiciste demasiado dulce para ser una mujer que día tras día soportaba ser penetrada por dos centavos.
Parece patético.

Y señalo el cuchillo con sarna.


-Como vemos que ni tu mismo sabes acabar las cosas de una manera decente te ahorraremos el trabajo sucio. Bien se sabe que vale mas la pena morir brillante que vivir como un mediocre.


Y dicho esto le clavo el cuchillo en el pecho cuatro veces.




Por la mañana el cadáver fue descubierto por la limpiadora.
La nueva novela de Manuel nunca llego a publicarse. No se encontró ningún manuscrito y lo único que apareció de los culpables fueron unas cenizas en la repisa de la habitación.




viernes, 10 de agosto de 2012

Calibre Zero






Hacia una semana que una familia de saharahuis se había mudado al vecindario.
Habían ocupado la casa de enfrente, entrando por una ventana de la fachada.
El ocupante anterior había sido un joven que a Aurelia le recordaba a sus nietos.
Era el único nieto de una mujer que estaba enferma del corazón y le había dejado el piso en herencia.
La mujer paso completamente sola en su casa cerca de cuatro años con la única compañía de una limpiadora . Sin embargo su nieto la llamaba cada día para preocuparse por el estado de su salud.
La única cosa que hacia tiempo le importaba de su abuela.
Hacia falta ser completamente estúpido para pensar que a aquel niñato le movía algo mas que la ambición  y el interés.
Pero su vecina estaba totalmente convencida de que su nieto la adoraba. Una alegría algo estúpida en la vida de alguien cuya dignidad se había reducido a ser lavada en una bañera y a ser alimentada con una cuchara como un infante.
Aurelia se habría cagado encima. Limpiar mierda día a día habría sido una satisfacción enorme para todos aquellos buitres.
Gastarse toda la herencia y cagarse encima hasta morir. Dejar ese regalo a sus vástagos.
Porque la ultima semana de vida la empleada le robo y su nieto acudió tras el entierro a ocupar la casa.
Un mojigato de cuarenta años que tenia dotes de poeta y formaba algunos recitales en su casa.
Era profesor de una universidad para jóvenes que estaban interesadas en escribir algún día.
Cualquiera habría dejado a su hija en manos de aquel cuarentón ridículo cuyo único propósito era seducir a sus alumnas con su inmensa pedantería y sus aires de hombre de mundo.

Aurelia lo veía en aquellas fiestas. Bebiendo hasta el amanecer y despidiendo a una jovencita por la mañana con algún soneto.
El muy estúpido se creía que tenia alma o al menos eso era lo que les decía a sus victimas para llevárselas a la cama.

El caso es que a parte de la casa su vecina dejo una gran hipoteca. El banco acabo embargando la casa y echando al joven.

Todos los vecinos se mostraron enfadados. Ahora que en el barrio había alguien que sabia enhebrar mas de dos frases seguidas no podrían decir a sus conocidos que vivían al lado de un poeta.

Una semana después la casa fue ocupada.

Una pareja saharahui tomo su punto de partida entre sus muros. Venían escapando de la miseria y el hambre. La mujer estaba embarazada y tenia otros dos hijos pequeños. Un niño bastante serio y una niña risueña que siempre la saludaba cuando pasaba por su casa.
El marido según le contaron era un individuo de la peor calaña.
Los vecinos estaban indignados. Quitarle la casa a un pobre joven para dejarla lista para ser ocupada por unos indigentes.
Aurelia tenia sus dudas pero un día olvido sus llaves dentro de casa y el hombre al que habían tachado de ser un depravado acudió en su ayuda y trepo por la ventana de la casa para abrirla desde dentro.
Aquella noche la invitaron a cenar.
Una sopa de ajo y un puré era lo único que podían ofrecerle pero aun así se mostraron dispuestos a hacerlo.
Tenían el lugar con lo poco que el propietario había dejado. Sus posesiones eran pocas.
Le contaron que habían ocupado la casa por el estado de la mujer. Las ayudas no llegaban y pasaban de centro en centro buscando un lugar para instalarse.
No podían seguir ese ritmo y al menos hasta que el niño naciera debían quedarse en un lugar de manera definitiva.
Ahmed que era el nombre del hombre estaba buscando trabajo incansablemente y había conseguido algo en el campo.

Aurelia salio de allí con otra impresión y desde ese primer momento se convirtió en la aferrima enemiga del resto de sus vecinos.

Ayudaba a Sara a ir al ginecólogo, se pasaba por la casa para cuidar a los niños y presentaba a gente importante a Ahmed.

Los vecinos no entendían el porque de esa ayuda incansable a aquellos rufianes.

Pero Aurelia no ceso en ayudarlos.

Tenia poco que hacer. Sus hijos no se interesaban por ella y sus nietos eran una cohorte de avispas que solo acudían a su casa para ver lo que podían sacar de allí.

Malditos hijos de puta.

Darles la vida para que te arranquen los ojos. Pero poco podía hacer. Era casi carne muerta.
Lo único que importaba era arrancarle lo mas valioso que podía tener. Su herencia.

Por eso la llegada de aquella familia la cambio. Se descubrió querida e incluso protegida por aquellos completos desconocidos.


Una noche la policía se presento en la casa. Querían hechar a sus vecinos. Alguien había llamado a la policía para informarle de la infracción.

Los vecinos bajaron a la calle por morbo escondiendo una risa demasiado frágil.

Todos observaban como Ahmed discutía sin parar con aquel civil.

Todos observaban como Sara sollozaba temblorosa.


De repente Aurelia se armo de valor y avanzo por la calle con una pistola.

Los policías y los vecinos comenzaron a reír jocosamente.

Era digno de ver a aquella anciana que no podía sostenerse sobre si misma empuñando aquel arma con aquella mirada fiera.

-Fuera o no respondo-dijo

Pero los policías la ignoraron.

El impacto de una bala resonó en el aire y el civil se toco tembloroso el brazo.

La puta vieja le había dado de lleno.


Aurelia fue rodeada al instante por montones de policías que le pedían que soltara el arma pero hicieron falta cuatro para hacer que parara de disparar.

La cosa termino con la anciana pasando un rato en la comisaria y la familia en la calle.

Quizá Aurelia había cometido una estupidez. Quizá había cambiado el rumbo de su vida.

Los vecinos lo recordaban con risa y el teniente cuando se entero no pudo sino convertirlo en una anécdota digna de contar a cualquiera.


Quien sabe.


Tal vez Aurelia se había convertido en el hazmerreir del barrio.

Pero algo estaba claro.



Si en este mundo se tuvieran los cojones que necesito esa vieja para coger el arma podríamos reírnos hasta perder la consciencia pero no nos volveríamos a lamentar tan a menudo.

jueves, 9 de agosto de 2012

Esta noche he tenido la suerte de ver







una de las mejores películas de mi vida.
Poner la tele o mantener una conversación tras visualizarla es como meterse un palo por el culo.
No quiero indagar mucho en la trama de la película solo analizare algunos aspectos.
Se sitúa en la guerra de Irak frente a todas las maquinaciones de los hijos de perra de Hussein , Bush y Aznar.
Los protagonistas no son mas que un puñado de niños pero cada una de las escenas en las que aparecen tiene el poder de convertirse en algo único e irrepetible.
Después 95 minutos. el cine ha conseguido algo que no había logrado hacia mucho, emocionarme.
Y pienso que esa es su principal función.
Porque esta película es de las que duelen,de las que dejan marca.
De las que te recuerdan que la realidad a veces supera a la ficción y de que esta puede seguir llegándote al corazón cuando quiera.
Si después de todas estas recomendaciones decidís visionarla ( cosa que debería ser obligatoria al leer este post) no os arrepentiréis.
Es una propuesta arriesgada pero es del cine que merece la pena.
Y no ese por el que te piden diez euros en 3D. Puta mierda en 3D hollywodiense.

Por un momento me ha hecho olvidar todas las series y peliculas de mierda que producen para que retrasados mentales suelten cuatro carcajadas.

Esta peli mas bien hace a uno sentirse incomodo.

Es diferente meterte de lleno en la historia de dos niños cuyo poblado fue arrasado a visualizar los enfrentamientos desde la televisión de casa.
Ese niño manco y su hermana tienen el poder de remover algo dentro de ti.
Algo que creías muerto. La empatia y lo hacen causando dolor.
Dolor porque te hacen preguntarte hacia donde ibas o donde estabas en aquellos momentos.
¿Que pensamientos embargaban tu cerebro mientras este tipo de cosas sucedían impunemente?


Nos hace sentir impotentes.

Todos esos niños tullidos y marcados por las minas antipersona o la ferocidad de los militares.

¿Porque algunos han de crecer tan rápido?

¿Porque los niños tienen que soportar la pesada carga de los acontecimientos?

Es horrendo saber que Satelite y su ingenua sonrisa existieron, que la niña que caminaba cargando aquel bulto rollizo y risueño con una mueca de dolor también vivió en otro plano.
Que todos los niños que se congregaban alrededor de los militares para ver los canales prohibidos de nuestro esplendoroso Occidente existieron.

Tal vez en otro lugar muy lejano.

¿Y que podíamos hacer por ellos?

Absolutamente nada.




Eso es lo que destroza de la película, que por mucho que se te vaya el alma viendo cada escena no puedes hacer nada. Que eso existe, que ocurre,que esta pasando en estos instantes.

Y nosotros , pobre comidilla de la telebasura, no podemos hacer nada mas que comenzar una dieta, comprar un vestido, empezar una relación o dejarla.

¿Y que hacían con sus miserias nuestros aclamados canales prohibidos occidentales?


Exponer el disco nuevo de Beyonce, mostrar una nueva pelicula del retrasado de Bardem o cagarnos en la retina con telecinco.


Es imperdonable.

Pero mas imperdonable es negarse a aceptar la realidad.



Satelite es uno de los mejores personajes que el cine ha podido dejar tras de si.

Por unos minutos frente a todo el horror de la guerra uno puede creer que alguien lo salvara y se adentrara en un campo plagado de minas antipersona solo por ponerlo en un lugar seguro.
Que un niño sonriente y tierno puede perderlo todo en la guerra.
Menos su corazón.


Y creo que eso es lo mejor de la película.


Ver que pese a todo lo que ocurra la inocencia y la bondad es algo que el ser humano no abandona.
Que es algo mas inmenso y mas dificil de desechar que la esperanza.




En momentos como este me cago en la madre que nos pario a todos pero tambien me alegro de que existan personas en este mundo que tengan el poder de revolvernos el estomago con una joya tan valiosa y preciada como esta pelicula.



Gracias por hacernos creer que existen algo mas que las mierdas y las basuras que produce el cine.



A veces hace falta que nos peguen una patada en los huevos y otra en la barriga para caer en la cuenta de que el mayor drama del mundo del cine es la propia vida.




Para todos los que esteis interesados.



No perdais un minuto de mierda mas y buscad en youtube : '' Las tortugas también vuelan''

viernes, 3 de agosto de 2012

Lo eterno de este mundo es lo efímero del momento.







La sensación de desprenderse de todas las posesiones que uno lleva consigo estando desnudo.
La aceptación de los limites de la vida y los entresijos de la mente humana.
La magnificencia de permitirse sentir sin limite aun sabiendo que la palabra fin enuncia el principio de cada encuentro.
Son las veces en las que caímos las que nos hicieron hacer de la vida algo digno e incluso bello.
Los errores y el fracaso, las vacilaciones y la inestabilidad de los sentimientos.
La pasión y el odio que  mudan de piel como las serpientes.
El cuerpo desgarrándose de su propio caparazón , de todas las sensaciones  y los sentimientos que lo forman.
El cuerpo arrastrando una piel muerta para volver a regenerar otra.


Somos luchadores de cualquier Anfiteatro, peleando por la vida y esperando el ultimo golpe.
Soportando las caídas con orgullo y dignidad y manteniendo el paso firme en esta tierra que un día sera nuestra sepultura.

Dejándonos el alma en cada combate mientras la muerte y la vida juegan a ser nuestros crueles jueces.

Observando como aplauden sin dejarnos guiar por lo eterno de su presencia.

Aceptándolos como compañeros de piso a los que uno se tiene que acostumbrar.

Sumidos en cada momento como náufragos que buscan el camino a casa en un bravo océano.

Oyendo cantos de sirenas que nos hacen recordar canciones infantiles y sensaciones inolvidables.

Lanzándonos al abismo de su crueldad sin saber que no son mas que promesas cínicas.

Simples imitadoras de una pasión humana.
Simples aprendices de la vida y la muerte.

Terrenales como la carne y divinas como la bondad y la maldad extremas.

Aquellas sirenas son los monstruos que pueblan las pesadillas y viven debajo de la cama.



Y a veces en sueños oímos como se estrellan los barcos contra las rocas donde se posan.
Como la madera cruje y el agua alcanza nuestros ojos.
A veces en sueños sentimos su lastimero canto llamándonos desde el otro extremo del mundo.

Y nuestra incipiente soledad se aproxima a la suya para perderse en un agujero negro.


Y morimos en cada sueño.


Pero cada mañana cuando volvemos a abrir los ojos cambiamos el rumbo de la vida.

Y olvidamos lo efímero de nuestra existencia y lo eterno de nuestras disputas.

Nos lanzamos a la angustia del que sera y sobrepasamos nuestros propios limites.


Porque aun no. Aun no hemos perdido del todo la partida.

Aun tenemos la impresión de que lo eterno de este mundo es lo efímero del momento.

De que el mundo palpita cuando dos se besan y se rompe con un solo silencio.

Y son esos momentos donde la vida deja de ser una obra de teatro sobrevalorada.



Pero dejan tan cicatrizada la piel que uno aprende a rehuirlos.

Aunque en ellos consista la grandeza de vivir.

Ella era poesía


Y era consciente de ello en cada caricia y  cada orgasmo.
Ella era poesía desde las infinitas pestañas hasta las caderas.
Había estudiado su risa con la avidez de un compositor y había creado una banda sonora de sus misteriosos silencios.
Era el punto tangente sobre el que se sostenía el mundo y aguantaba la pesada carga de la vida con una sola de sus sonrisas.
Se había vuelto pintor y poeta solo por tener a la musa exacta.

Pero cuando dormía.

Cuando dormía se convertía en un monstruo.

Hablaba en sueños y su boca se quedaba entreabierta como si lo invitara a colarse y entrar en una de sus pesadillas.

¿Con que soñaría? ¿ De que color,de que textura,que tacto tendrían sus sueños?

No lo sabia,no soportaba verla allí tan terrenal sin su aire de grandeza.. Sin su aura de belleza salvaje.

No soportaba oír el sonido de su corazón, su respiración entrecortada, su mano aferrada a la suya.
El tacto que tenia su cuerpo cuando lo relajaba.


Era casi demoníaca. Atroz,cruel.
Le asediaba en sueños.


Ella, que era una bella idea de su mente.

La mas hermosa que había ideado.

Ella que  se le revelaba con los ojos cerrados y aquella sonrisa tonta.


Ella que nació, vivió y moriría para ser la tinta de sus versos.


La que solo era poesía.



Y nada mas